"שפן", ZPN o SPN, el nombre original de España

Enviado por Sombra el Sáb, 11/05/2019 - 23:55

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"שפן", ZPN o SPN, el nombre original de España

"שפן", zpn o spn es la grafía con la que los fenicios, pueblo previo a los hebreos llamados canaanitas, cómo por ejemplo en el Evangelio de Juan 2:1-11, utilizaban en los más antiguos textos, inc!uso en los biblicos, para designar a la Península Española, tal y cómo veremos inapropiadamente denominada Península Ibérica, o al menos a una gran parte de la misma, la practica totalidad de la vertiente costera mediterránea, que nos enseñan que estaba poblada por los, cómo también veremos, mal denominados íberos.

Y la interpretación de esas tres letras, "שפן", zpn o spn, ha dado lugar a una gran falsedad, una descalificación maliciosa, con la que hemos convivido los españoles cerca de dos mil años.

La razones de incluir esto aquí son:

  • Sacar a la luz esa falsedad y explicar la verdad.
  • Mostrar un ejemplo de cómo hay manipulaciones que se perpetúan en la historia.
  • Poner en su exacto valor el significado de ser llamado español.

Para nosotros, acostumbrados a que el lenguaje escrito, los textos, sirvan para transmitir, para comunicar, para difundir, para enseñar y para dejar constancia, qué vivimos en el mundo de la comunicación, la difusión de las ideas y del conocimiento, se nos hace muy extraño qué un lenguaje escrito no use vocales.

Pero la realidad es que en aquella época y culturas los textos sólo estaban destinados a qué aquellos iniciados que atesoraban el conocimiento enseñado por sus maestros pudieran recordarlo.

Su finalidad no era transmitir ni difundir ni qué aquellos interesados en aprender pudieran hacerlo si no más bien al contrario, para evitar y controlar la difusión y el aprendizaje no autorizado.

El conocimiento no era algo publico ni era deseable su difusión.

Era gestionado por el maestro, o por una sociedad en la que estaba encuadrado, que eran quienes decidían que persona debía o podía recibirlo y quien no, además de cuando y en qué medida.

Y esa omisión de las vocales es algo muy efectivo para conseguirlo, incluso en un idioma tan sencillo y que nos es tan familiar cómo nuestro español y aquí tienes un simple ejemplo de ello para comprobarlo:

"l pndr n y ms hrn, lvdr y g pr hcr l pn"

Intenta desentrañar la frase sin saber de que trata.

Descubrirás qué es una dura tarea, y eso que he escogido una frase sencilla y con palabras cuyas consonantes admiten pocas combinaciones de vocales, si tiras la toalla antes de poder saber de que trata, en la nota a pie de pagina, el tema1, que supongo que te simplificara entenderla y leerla de corrido al igual que a un iniciado su conocimiento previo del tema le facilitaba entender el libro o documento que leía.

La consecuencia de esa encriptacion del lenguaje escrito es la tremenda dificultad que para los estudiosos representa la comprensión e interpretación de los textos antiguos y quizás por ello, una vez que una "autoridad" da una interpretación esta se asienta y difunde sin demasiada discusión fuera del ámbito especializado en el tema.

Eso explica el que siempre se nos haya dicho y enseñado que los romanos nos denominaban Hispania porque las vocales para zpn eran i-zpan o e-span, más la partícula -ya que indica pobladores, tierra de los, y que de ahí también devenía i-zpan-ya o e-zpan-ya y hasta ahi todo bien ya que los sonidos se corresponden.

La diferencia entre leer Hispania o "Espania" > "Espanya" > "España", es homologable a la qué ocurrió cuando el mundo anglosajón hablaba de "Bin Laden" cuando en español "hijo de Laden" se escribe y pronuncia "Ben Laden".

Pero lo que hace que esté mal es qué se nos enseña que significaba "tierra de conejos" aunque no nos suelen decir el porqué.

Sin embargo, cuando uno investiga un poco se encuentra con qué los "izpan" o "ezpan" eran bien el daman (Hyrax syriacus) bien el damán roquero (Procavia capensis) una especie de roedores para nada parecidos a los conejos qué, curiosamente, no existen en la cómo después veremos mal llamada Península Ibérica si no que son propios de África.

Si investigamos un poco más encontramos qué los romanos empiezan a relacionar Hispania con el significado de 'tierra abundante en conejos', en textos de o atribuidos a Cicerón (106 a.C. - 43 a.C.), César (100 a.C. - 44), Plinio el Viejo (23 - 79), Catón (234- a.C. - 149 a.C.), Tito Livio (59 a.C. - 17 a.C.) y, en particular, Catulo (87 a.C. - 57 a.C.), que se refiere a Hispania como península cuniculosa.

Por simple cronología es evidente qué el primero en dar esa "definición" del nombre i-span-ya, Hispania, fue Catón, pero además existe una motivación en el hecho de qué en el año 194 a.C. estuvo destinado en la Hispania Citerior combatiendo y exterminando a los hispanos.

Nos permite afirmarlo el hecho de qué historiadores cómo Tito Livio y Plutarco relaten el horror que caracterizó a sus operaciones militares y la rapidez y falta de clemencia con la que Catón trató a los hispanos, pudiendose leer en sus obras que ejecutó a ejercitos enteros desarmados tras rendirse o masacró a multitudes durante saqueos.

También nos relatan que llevó a cabo una especie de guerra psicológica induciendo a unos pueblos contra otros por lo qué el insulto y el menosprecio de aseverar que esta era una tierra de conejos parece ajustarse realmente bien con el personaje y su comportamiento.

Así qué al parecer tenemos localizado al autor original del insulto pero si leemos atentamente ningún romano estableció que Hispania significase "tierra de conejos", tan sólo dijeron que lo era, que era una península llena de conejos.

Es en 1.674 cuando el francés Samuel Bochart planteó qué cómo en hebreo (lengua semítica, emparentada con el fenicio) la palabra spʰ(a) n (שָׁפָן) podría significar 'conejo', ya que el término fenicio *i-špʰanim literalmente significaría: 'de damanes' (špʰanim es la forma plural de šapʰán, 'damán', Hyrax syriacus, unos mamíferos similares al conejo extendidos por África y el Creciente Fértil), los fenicios decidieron, a falta de un vocablo mejor, denominar al conejo, Oryctolagus cuniculus, así.

Pero aun obviando esa explicación o justificación tan traída por los pelos, ya qué es absurdo redundar en una calificación (decir "Hispania cuniculosa" tiene el mismo sentido que, por ejemplo, decir "Pastelería pastelera") la falsedad se evidencia porque en el latín existe la palabra cuniculos, palabra que nada tiene que ver con hispan.

Cuniculos llega al latín procedente del griego, ya que los griegos se asentaron en nuestras costas mucho antes de la llegada de los romanos, en el segundo milenio antes de Cristo, casi mil años antes, y al griego llegó a partir de una palabra íbera de la que solo sabemos que se transcribió al griego cómo κύνικλoς (kyniklos) y de ahí, cómo hemos dicho, llegó al latín cómo cunicŭlus, pues tanto primero para los griegos cómo después para los romanos el conejo era un animal completamente desconocido, ya qué originalmente era endémico de la península ibérica.

Tanto es así que del latín cuniculus no sólo ha salido la palabra española conejo si no también las palabras con igual significado que encontramos en otros idiomas cómo en portugués coelho, valenciano conill, occitano conilh, sardo cunillu, italiano coniglio, alemán Kaninchen, serbocroata kunić, danés, sueco y noruego kanin, holandés konijn, finlandés kaniini, griego moderno κουνέλι, islandés kanína, gaélico irlandés coinín, galés cwningen, etc.

Cabe suponer que en algún momento aparecerá una inscripción fenicia con un vocablo de sonido similar a ku-ni-klo que resolverá la cuestión.

¿Cometió pues Samuel Brochart un error sin ninguna malicia al definirnos cómo "tierra de conejos"?

Quizás, siendo "buenistas" desde luego, pero si le damos un vistazo a lo ocurrido durante su siglo, el XVII, entre Francia y España, podemos pensar "un poquito mal":

Así qué cúando el "amigo" Samuel Rochart lanza su "brillante definición" Francia y España están en plena guerra, han tenido conflictos previos no demasiado lejanos en el tiempo y los tendrán posteriores.

Más que preocuparme en este momento viendo todo así, secuenciado, la objetividad de esa deducción me intriga si la rebelión de los indios Pueblo pudo haber sido incitada por algún francés.

En cualquier caso y cómo es evidente que nada de eso tiene nada que ver con la raíz fenicia "שפן", zpn o spn, seguí buscando información más detallada sobre el origen de la palabra España y hallé este articulo sobre su origen donde se habla de la grafia zpn, en la interesante web www.celtiberia.net, y en el segundo comentario al mismo, firmado con el seudónimo, "ADONI", una explicación, de la cual os incluyo el siguiente fragmento (la negrita es mía y he corregido algunos errores de tecleo evidentes cómo por ejemplo "nobmres" por "nombres"):

El difunto Cunchillos en su Gramática Fenicia Elemental, que cita la raíz spn como conejo ò tejón, añade su hipótesis sobre la etimología de Hispania, como i+zpn-ya, costa de las forjas, o costa de los forjadores. Cito: el lexema zpan provendria de la raíz zpy, atestiguada en ugarítico, con el significado "revestir de placas de metal", "chapear con placas de metal, batir metales, forjar, en hebreo zph, con la misma significación en la conjugación piel, y en fenicio.....En efecto, una de las formaciones de sustantivos en semítico consiste en añadir el sufijo an, y además pudiera ser una terminación de nombre de lugar. La terminación -ya de ispanya se explica como final o afijo de nombre de oficio, atestiguado en semítico noroccidental de finales del II milenio, y en concreto en ugarítico. En ese caso el sentido de la palabra Hispania, yspanya sería Wisla, costa donde se baten o forjan metales", "costa de las formas de metales", "costa de los forjadores".....etc.

" Forjar", "Costa de los forjadores" según la hipótesis de D.Jesús Luis Cunchillos Ilarri (Novallas, 11 de Junio de 1.936 - 20 de Mayo de 2.006) profesor, investigador y orientalista del CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con empleo en el Instituto de Filología del CSIC, actual ILC, Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo y de D.José Ángel Zamora LópezCentro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC (no he encontrado sus cualificaciones online pero presumo qué cómo mínimo son las mismas o similares)

Esa hipótesis sobre la etimología de Hispania hizo que para mi encajase todo ya qué históricamente en todas las culturas los forjadores, los herreros, han tenido siempre connotaciones mágicas, míticas y de sabiduría ancestral y, además, también han adquirido merecida fama de hombres fuertes, fieros y confiables.

Porqué ese, unido a todo lo que significó Hispania durante el Imperio Romano, si es un magnífico nombre para una nación fuerte al final de la Edad Media, cuando las armas y las corazas se forjaban en acero y las armas de fuego apenas empezaban a aflorar fabricadas por hábiles artesanos herreros capaces de fundir y forjar sus cañones y fabricar sus mecanismos.

Un nombre perfectamente asumible para alguien cómo el Rey Fernando el Católico y una lógica sugerencia de la culta Reina Isabel la Católica qué, además de profundo conocimiento del latín no se puede descartar que tuviera conocimiento de otras lenguas clásicas y sobre todo de las bíblicas porqué por su erudición y carácter religioso no deja de ser lógico que de poder hubiera querido leer las Sagradas Escrituras en las lenguas en las que fueron originalmente escritas, cosa que pudo estar a su alcance por contar entre los allegados de su corte con judíos conversos cómo por ejemplo el ya citado valenciano Luis de Santangel, qué financió la expedición de Cristóbal Colón para el descubrimiento de América.

¿Qué erudito contando con el tiempo, los medios y los recursos puede sustraerse a acceder por si mismo a la fuente original?

Un nombre que esos Reyes en el empeño de unificar sus Coronas, con nobles en sus cortes opuestos a ello o buscando al menos quedar en una situación de preeminencia, podían ofrecerles cómo una "victoria" puesto que en ambas Coronas habían es-pan-yas, en la de Castilla el Reino de Murcia y el Reino de Sevilla, que abarcaba las actuales Huelva, Sevilla y Cadiz y en la de Aragón el Reino de Valencia y toda la vertiente costera mediterránea del propio Reino de Aragón, los siempre discolos condados catalanes, así pues todos los pobladores de los Reinos de Aragón, Valencia, Murcia, Granada y Sevilla somos doblemente españoles por una parte porqué ya los fenicios nos denominaban así y por otra porque al unificar sus Reinos en un solo Gran Reino los Reyes Católicos escogieron para todos ellos el nombre único de España, sus Españas.

Un nombre que les decía a los dirigentes y reyes y reinas y hombres más cultos de otras naciones y reinos qué los Españoles de todas y cada una de sus Españas sabían y podían forjar sus propias armas y eran grandes guerreros fuertes, fieros y confiables.

El nombre de los que se ha dado en llamar "iberos" porqué al parecer en algún momento del pasado a alguien le molestaba qué su nombre real, Españoles, el nombre de los pobladores de la vertiente mediterránea, le hubiera sido dado a todos los habitantes de la peninsula, o no deseó "molestar" a los portugueses y aprovechando qué para los griegos algunos de ellos eran llamados "iberos" descartó arbitrariamente que ese pueblo era para todos, incluidos los romanos, los שפן, zpn o spn, los hispanos de Hispania, los españoles de la Península Española e introdujo para designarlos el término "iberos" rebautizando el todo con el nombre de una de sus partes y, lo que es más, no ya con su nombre real si no con el que le daba un pueblo foráneo.

Claro qué esto, hasta aquí, sólo sería mi opinión o mi preferencia por una explicación dada por otros, mi sensación de que es la más lógica, acertada, coherente y bien fundada.

Pero hay pruebas, colaterales pero constatables, la primera y para mi la fundamental de ellas ya que es la qué, aparte de la coherencia y la lógica, me da la seguridad de que es la acertada, es la gran calidad de su metalurgia, como certifica el bronce "ibérico", bien conocida por los numismáticos, comprobable y evidente a simple vista en sus monedas dado qué, las halladas anteriores a la llegada de los romanos a la península española, muy anteriores al nacimiento de Cristo, raramente o nunca presentan el problema de deterioro conocido como "cáncer del bronce" que las romanas de esa época y posteriores si, lo que resulta fundamental para certificar la calidad técnica de sus aleaciones y metalurgia en general, muy superiores a las de otros pueblos de la época, extremo que también certifica el qué los romanos ordenasen a sus legiones reforzar con hierro los bordes de sus escudos tras librar las primeras batallas contra las temibles espadas de esos "iberos", las falcatas.

Escudos qué, no lo olvidemos, se desempeñaron y fueron eficaces para enfrentar y derrotar, entre otros, al resto de pueblos de la península itálica hasta crear, asegurar y expandir Roma, a los galos cisalpinos y trasalpinos y a los galos de la vertiente mediterránea, a los cartagineses, púnicos o fenicios (básicamente el mismo pueblo) e incluso a ellos mismos en guerras civiles, sin mayor problema hasta enfrentar a la falcata que los rajaba y convertía en astillas.

Un arma, la falcata, tan superior metalúrgicamente a todas las demás conocidas en el continente qué no sólo les hizo reforzar con hierro sus escudos si no qué incluso les hizo dotar a sus legiones con el gladius en sustitución de la espada larga celta que usaban antes y qué, aunque la mejoró, no logró igualar a la falcata.

La segunda esta harto probada, qué los fenicios arribaron a nuestras costas en busca de metales y qué, con posterioridad, decenas de años si no cientos después, establecieron factorías, siempre en zonas próximas a aguas someras donde, sin descuidar su comercio con los metales, producían el bien mas valioso y secreto de la época, la Purpura Real, el tinte usado para teñir los mantos de reyes y gobernantes, que extraían de la hiel de los caracoles marinos fácilmente recolectados en esas aguas someras.

También es una prueba el repetido uso por los Reyes Católicos de la expresión "las Españas" en sus declaraciones y documentos, que deja claro que para ellos cada uno de sus Reinos y territorios eran per se una España, algo que tenderá a desaparecer con ellos, bien porque sus sucesores los Austrias lo desconocieran, bien porque fuera en contra de sus usos de gobierno y qué jamás se había dado en ninguna otra casa real europea para referirse a sus reinos y territorios.

Nunca, jamás, antes de ellos ningún monarca de otros reinos europeos ha usado en una declaración o documento una expresión como "las inglaterras" (o "las britanias"), "las francias", 'los portugales", "las austrias", etc con la salvedad de los Zares rusos que si utilizaban la de "las rusias".

Una búsqueda rápida en internet abunda en mi tesis ya qué, aunque hay variedad de planteamientos sobre el origen de la palabra "Rusia" gran parte de ellos hacen referencia a pueblos de características compartidas, cómo por ejemplo "de los remeros" (aludiendo a los vikingos), "de los bosques", "de los ríos", "de los osos", etc lo qué, con independencia de la qué en realidad sea el origen de la palabra Rusia, le da sentido a mi tesis de qué para los Reyes Catolicos, aún siendo el qué sea su origen, el uso de la palabra Españas fuese homologable y, así tal y cómo al decir "Zar de todas las Rusias" se estaba diciendo, por ejemplo, "Zar de todos los (pueblos de) remeros", cuando los Reyes Católicos decían "de todas las Españas" estaban diciendo "de todos los forjadores" o "de todos los herreros" (o de cualquier otra cosa qué tenga más sentido que "de todos los conejos" o "de todas las tierras de conejos") con referencia a todos y cada uno de los Reinos y Territorios de sus coronas poniéndolos en plano de igualdad.

Y esto es extremadamente importante porque presenta, explica y confirma la consideración de los Reyes Catolicos por los indígenas nativos americanos y el trato que les querían dar y procuraron que se les diera, razón por la que los hicieron a todos españoles, plena y completamente españoles, sin ninguna condición ni cortapisa, tan español cómo cualquier otro español de cualquier otra España, de hecho incluso más españoles, con más derechos que algunos españoles de la península española en ese momento cómo vamos a ver.