Isabel y Fernando, los Reyes Católicos

Enviado por Sombra el Lun, 13/05/2019 - 01:05

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Isabel y Fernando, los Reyes Católicos

Ya los he citado y tu a buen seguro sabes quienes son y te han hablado de ellos pero hay una cosa sobre ellos que quizás desconozcas y que tuvo dos consecuencias muy importantes:

  • Qué hoy en día haya más de cincuenta millones de indígenas nativos en los países que antaño fueron Españas.
  • Qué existan cientos de millones de personas con alguna sangre indígena nativa en todo lo qué en su día fueron Españas.

Los españoles conquistamos y dominamos, cierto, y difundimos nuestra religión católica, nuestra lengua y nuestra cultura, que ahora son de muchas naciones que fueron Españas, cierto también.

Conquistamos al igual que durante toda la historia del mundo lo han hecho decenas o centenares si no miles de pueblos y naciones.

Y eso incluye a los pueblos y naciones indígenas americanas, que conquistaron, dominaron, sometieron, esclavizaron, sacrificaron e incluso exterminaron a sus vecinos para formar y sostener sus pueblos y territorios.

Y tambien a los pueblos qué, cómo los romanos, en su día nos invadieron, conquistaron y colonizaron a nosotros, y cito de la Wikipedia (el resaltado en negrita es mío):

Dos siglos de guerras intermitentes aunque extremadamente violentas y crueles, tras los cuales las culturas prerromanas de Hispania fueron casi por completo exterminadas. La dominación romana perduraría hasta la entrada en Hispania de las primeras tribus bárbaras, ya en el siglo V, formando durante los siete siglos de influencia romana una población homogénea en Hispania conocida como «hispanorromana».

Y en la conquista y la dominación de América, cómo en cualquier otra conquista y dominación de la historia del mundo, las que sufrimos nosotros incluidas, se cometieron abusos, injusticias y crímenes

Pero menos.

Muchísimos menos abusos, injusticias y crímenes.

Y fue así porqué la Reina Isabel la Católica hizo algo increíble, algo que jamás nadie había hecho antes y que jamás nadie volvió a hacer después con esa amplitud, generosidad y, sobre todo, inmediatez:

Declaró españoles de pleno derecho a TODOS los indígenas nativos americanos.

Lo hizo, y no por error si no voluntaria y conscientemente, al declarlos súbditos y, lo qué es más, vasallos suyos.

Por ejemplo, respecto a la conquista y dominación romana, leemos en la Wikipedia (y nuevamente el resaltado en negrita es mío):

La sociedad hispana se organizó como la del resto del Imperio romano, en hombres libres y esclavos. Los hombres libres podían participar en el gobierno, votar en las elecciones y ser propietarios de tierras. Los esclavos, en cambio, no tenían ningún derecho y eran propiedad de algún hombre libre. Las mujeres podían ser libres o esclavas, pero no tenían los mismos derechos que los hombres.

Ahora fíjate qué diferente:

Cuando tras el descubrimiento de América Cristóbal Colón regresó a España con varios indios caribes qué presentó a los Reyes Católicos y luego, sin su conocimiento, dispuso de ellos vendiéndolos cómo esclavos, en cuanto la Reina Isabel la Católica supo de ello reaccionó reprendiendo a Colón y tomando la decisión de reparar el desmán, lo que hizo recomprando de su propio dinero a esos indios, liberándolos y dictando que fuesen devueltos a su lugar de origen.

Desconocemos si la decision de amparar a todos los indígenas de las tierras recién descubiertas y de aquellas por descubrir la tomó antes o después de ese incidente pero si sabemos cual fue su extraordinaria decisión:

Qué sus nuevos súbditos, todos, eran vasallos, no esclavos.

Y lo sabemos porqué cuando en 1498 Colón, desoyendo la reprimenda recibida, envió a Sevilla a 300 indigenas para su venta, hay constancia de qué la Reina Isabel montó en colera diciendo:

¿Qué poder mío tiene el Almirante para dar a nadie mis vasallos?.

Y lo resolvió mediante una cédula de 20 de junio de 1500, ordenando poner en libertad a todos los indios vendidos hasta ese momento en España y que fuesen devueltos a América en la flota del juez Francisco de Bobadilla encomendando a éste, además, apresar a Colón y enviarló a España para ser juzgado.

Y fíjate bien, declarándolos sus súbditos y vasallos hizo españoles a todos los indígenas americanos, conquistados o no, contactados o no en el momento de declararlo, incluyendo a aquellos que habitaban en posibles tierras no descubiertas aún, según lo ordenó el Papa Alejandro VI, también valenciano y español por cierto, quién, para ella cómo Reina Cristiana y Católica, era la máxima autoridad de Dios en la tierra y al qué, cómo Reina, Cristiana y Católica le debía obediencia.

Detengamonos en esto porqué es muy importante y precisa una explicación para asegurarnos entenderlo bien.

Si no eres católico quizás no entiendas o aceptes esa realidad, pero para un católico y más uno de aquella época, si lo que decretaba el Papa era Ley, lo que le pudiera mandar directamente era de obligadisimo cumplimiento.

Era así sí o sí, ya que la desobediencia podía llevarle a la excomunión y la consecuencia de esta era ser apartado de la Iglesia, de la sociedad, y condenado al infierno por toda la eternidad.

Eso, consideraciones de creencias, fe y efectos sociales aparte, en el plano meramente práctico, para un Rey significaba la deslegitimación total e inmediata porque los Reyes eran Reyes por la gracia de Dios y el Papa era y es el representante de Dios en la Tierra.

Eso implicaba el que todos sus súbditos, vasallos, su corte y nobles estuvieran de forma automática liberados de sus obligaciones y juramentos de obediencia y que el Papa reconociera e incluso promoviera los derechos a reinar de cualquier otro que aspirase a su trono.

Así de importante era que un Rey obedeciese al Papa.

En cuanto a lo de súbditos y vasallos, te puede sonar muy mal hoy en día y más si vives en una república.

Pero qué no te confundan las palabras.

Son términos y relaciones que a día de hoy se nos hacen extraños y qué para valorar el hecho en toda su amplitud es preciso entender.

Por aquel entonces (1.492) y en un reino (lo que hasta la Revolución Francesa (1.789) quiere decir en todas partes hasta varios siglos después) todas las personas que vivían en el eran, del primero al último, nobles incluidos, súbditos de sus Reyes, así qué ser súbdito casi equivalía a lo que hoy en día significa ser ciudadano.

No era del todo así porqué los súbditos tenían su libertad restringida ya qué estaban obligados a servir a un Señor y no eran libres para irse del Señorío, es decir, su voluntad estaba limitada.

Ser vasallo era una categoría superior de ciudadano.

Todos los Señores, nobles incluidos, también eran súbditos y podían ser vasallos, que lo solían ser.

Mientras los súbditos dependían de su Señor y de los Reyes a través de este, los vasallos eran subditos libres y solo estaban obligados a los Reyes, es decir, sólo eran súbditos de los Reyes, a no ser que libremente decidieran servir a un Señor, Señor qué, a su vez, también era súbdito de los Reyes.

Parece algo muy complejo pero en realidad es muy sencillo:

  • Un súbdito depende de un Señor y está en un Señorío.
  • Un Reino es un Señorío, el mayor, y está compuesto por diversos Señoríos menores en los cuáles a su vez puede haber otros Señoríos menores aún, y en estos otros, etc.
  • Un Señor, además de súbdito, puede ser vasallo.
  • Un vasallo, qué puede ser Señor o no, sirve directamente al Rey del qué es vasallo y puede, libremente, escoger servir a un Señor (ser su vasallo) siempre que este a su vez sirva al Rey (de hecho en la historia incluso se han dado casos de Reyes que han prestado vasallaje a otros Reyes).

Así qué al declarlos sus súbditos y vasallos, los hizo tan súbditos y vasallos, o ciudadanos si lo prefieres, cómo cualquier otro español de sus Españas, de hecho más que a muchos que tan sólo eran subditos, con los mismos derechos básicos y obligaciones de cúa!quiere otro, incluidos Señores y Nobles.

Los confirió la máxima categoría de ciudadanía que en aquel momento se podía conceder.

A todos.

Del primero al último.

Conocidos o no, conquistados o no, colonizados o no.

Y no fue ni por error ni por inadvertencia:

Fue un acto consciente de voluntad expresa con la finalidad de maximizar sus derechos y garantizar su libertad.

Y no sólo se limitó a disponer aquello a lo qué, según le ordenó el Papa en sus Bulas, estaba obligada cómo ya hemos explicado:

Protegerlos y evangelizarlos.

Ordenó qué sus vidas y propiedades fuesen respetadas.

Pero lo hizo de tal forma qué respetar sus vidas incluía no sólo no matarlos si no también no maltratarlos ni esclavizarlos.

E igualmente, entendiendo qué para protegerlos se debían respetar sus propiedades, dispuso las cosas de tal forma que respetar sus propiedades incluía no asolar sus tierras o despojarles de ellas.

Y también supo desgajar de catequizarlos en la religión católica, cómo le ordenó el Papa, el obligarles a abrazarla, dejándoles la libertad y la decisión de ser o no, una vez les hubiera sido dada a conocer nuestra religión, cristianos y católicos.

Además, sin tener ninguna obligación, dispuso qué se les enseñase el castellano (español) y qué se les educase en conocimientos y se les enseñasen los usos y costumbres españolas.

Y aún les dio más, no sólo sin ser requerida ni estar obligada a ello, si no aprovechando qué al tratarse de Españas nuevas, no sujetas a los usos y costumbres de las otras Españas de su Corona, pudo ordenar y dictar normas nuevas más acordes con sus ideas, cómo por ejemplo:

...a los súbditos de ultramar* no se les de más de ocho horas de trabajo al día, y que no trabajen ni sábados ni domingos

A todos, no sólo a los americanos

La Corona Española no era, cómo otras, una Monarquía Absoluta, y los Reyes no podían obrar libremente a su antojo en sus Reinos y, buenas o malas, disponer en sus Españas normas como esa y otras que veremos, puesto que eso seria entrar en los derechos, usos y costumbres de los Señores y Nobles de los Reinos que la formaban, pero en América, en su Nueva España, si lo podían hacer y lo hicieron.

Y fíjate en eso y recuerdalo porque otra vez se trata de una cosa importante:

Un Señor en su Señorío en la España de los Reyes Católicos podia disponer que se trabajase cualquier numero de horas al día y de días al año, con la salvedad de algunas fiestas religiosas.

En América, si ese mismo Señor o cualquier otro tenia posesiones, no. 

Pero sigamos porqué hoy, en pleno siglo XXI, la semana laboral de cinco días y las jornadas de trabajo de ocho horas que hace ya más de quinientos años, medio milenio, en el siglo XV, la Reina Isabel la Católica ordenó para sus súbditos americanos, para los españoles de sus nuevas Españas, siguen siendo un avance social que se reclama y por el que se lucha en muchas partes del mundo.

Obviamente ningún "libertador" mantuvo ni amplió ese y otros avances sociales qué la Corona Española ordenó que disfrutasen los indígenas americanos ya hace más de cinco siglos, quinientos años, es más, lo desconozco pero apostaría a qué ni habías oído que eso fuera asi.

Igual que no habrás oído nada sobre las ordenes qué ella y otros Reyes posteriores dictaron estableciendo avances sociales que no sólo eran impensables para su época y que aunque quisieran no podían imponer en España, repito que hace ya cuatrocientos o quinientos años, si no que aún hoy en día lo son con esa extensión para nuestra época, como por ejemplo:

  • Las primeras vacaciones reguladas: Se ordeno que después de cinco meses de trabajo pesado los indigenas descansasen cuarenta días. Un total de noventa y seis (96) días de vacaciones por año trabajado para los trabajadores pesados.
  • El primer permiso por maternidad: Se ordeno que las mujeres embarazadas dejasen de realizar trabajos pesados cuando estuvieran de cuatro meses, limitándose al trabajo doméstico y qué, tras dar a luz, no volviesen a realizar trabajos pesados hasta que los hijos hubieran cumplido tres años

Todos estos ejemplos de leyes y normas, tan avanzados socialmente qué muchos de ellos sobrepasan las aspiraciones de trabajadores y organizaciones sindicales de hoy en día, no sólo demuestran qué la monarquía española desde el primer momento procuró dotar a los indígenas americanos de protección y derechos que aún a día de hoy no se han conseguido en muchas naciones modernas.

Imaginar por un momento lo que dirían todos los jefes y empresarios de tu país si mañana mismo alguien decreta tan sólo esas tres cosas (y habia muchas más) para todos los habitantes de tu país quizás te ayude a comprender qué interés podían tener algunos para "liberarse" de la Corona Española y así poder obrar a sus anchas y obtener más rendimiento de sus minas, ingenios, plantaciones y encomiendas.

Y sí, hablamos del final de la Edad Media y por supuesto esas protecciones y derechos no eran iguales a las protecciones y derechos tal y como los entendemos a día de hoy y no siempre se aplicaban, pero ahí estaban.

Eran la simiente que no debió malograrse, la intención clara de la Corona Española de avanzar en unos planos e ideas sociales y de libertad ciudadana, en unos conceptos, desconocidos para el resto del mundo en aquella época y qué, de no haber sido abortados, posiblemente nos habrían hecho ser hoy la civilización socialmente más avanzada del mundo con diferencia, lo que al parecer no convenía ni a algunas personas en la misma España y especialmente en América ni a los intereses de otras naciones y sus reyes y gobernantes.

Así pues es evidente que hubo una oposición solapada e incluso en ocasiones hasta frontal a esas leyes y normas tan sociales y avanzadas por parte de los poderes fácticos en América tanto porqué eran absolutamente diferentes a las vigentes en España cómo porqué de asentarse en América, presumían qué los Reyes habrían acabado por implantarlas en la totalidad del Imperio Español confiriendo unos derechos, libertades y protección a todos sus súbditos que en ese momento no disfrutaban.

También por parte de otras naciones y sus reyes y gobernantes había un especial interés en que esas disposiciones de los Reyes Españoles no se cumpliesen o qué, al menos, no se dieran a conocer ni se difundieran y conocieran.

¡Ni casi trescientos años después, en la Republica Francesa tras su revolución y la abolición de su monarquía (absolutista, por cierto, muy diferente de la española) se dispuso que sus ciudadanos disfrutasen de avances sociales así!

De hecho cómo veremos en su momento, para los dirigentes de la República Francesa, recien instalada y aún expuestos a una regresión a la anterior monarquía, sabotear a la monarquía española y ocultar sus disposiciones a favor del pueblo, intereses económicos y militares aparte qué también los había y muchos, era vital.

Así qué si, pese a las leyes, las normas, las denuncias, los procesos, las condenas, las multas y todo el esfuerzo que puso la Corona en ello, se cometieron crímenes, abusos y desmanes, crímenes abusos y desmanes qué alguien se preocuparía de qué quedasen en el recuerdo igual que se preocupó de que no se recordasen la ley, la norma, las denuncias, las multas ni las condenas.

Por ejemplo seguramente no sabias que si alguien obligaba a un indígena a cargar a cuestas un bulto qué él no quisiera cargar se exponía a una multa de dos pesos de oro (4,5 g c/u, 9 g en total) o qué la multa para quien azotase, pegase o insultase a un indígena era de cinco pesos (22,5 g en total) por golpe o azote y un peso (4,5 g) por cada insulto.

Esas multas evidencian la existencia de un problema pero sobre todo el interes en solucionarlo y el sentido común nos dice, por la proverbial y constatada avaricia recaudatoria de cualquier administración en cualquier momento de la historia y en cualquier lugar del mundo, que esas multas se imponían y se ejecutaban pero, por si tienes alguna duda de si una Real Orden cómo esa se cumplía o no, debes saber que la Corona Española para asegurar el cumplimiento de sus disposiciones tenia establecida una distribución por tercios de cada sanción impuesta:

  • 1/3 de la multa para la Real Hacienda (el Tesoro o Erario)
  • 1/3 de la multa para el Juez que la juzgaba y ejecutaba
  • 1/3 para el denunciante

Y la lógica nos dice que si se cumplían debía de haber bastante gente con poder a la que les resultasen molestas.

En cuanto a la educación y a la catequización y difusión de la religión católica, la Reina Isabel en su testamento dejó dicho:

Ytem. Por quanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano prelados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concessión nos es inyungido e mandado.

Y que dictase eso en su testamento evidencia qué durante su reinado se enseñó, sin obligar a nadie ni imponerlo a sangre y fuego y que ella dejo ordenado que siguiera siendo así:

...inducir e traher...

Inducir y traer o atraer no significa imponer ni obligar.

Y eso en general se hizo asi, salvo por parte de algunos extremistas e iluminados que hicieron gala de un exceso de celo, cuando no de un integrismo desatado qué en muchos casos, registros hay de ello, les llevó a ser enjuiciados y condenados por sus desmanes.

Por desgracia otros se ocuparon de desvirtuar y ofuscar esas ideas, lo que les resulto más sencillo de lo esperado al haber fallecido con sólo 19 años su hijo y heredero, Juan de Aragón, el Príncipe de Asturias, y acabar recayendo el Reino en su hermana, Juana I de Castilla, la ultima de la Casa Trastamara, una Casa Real nueva comparada con otras casas reales europeas y con unos usos y una visión del gobierno de sus reinos bastante diferente al de estas.

Esto dio entrada, por matrimonio, a la Casa de Austria y con ello la visión de gobierno y los usos de una Casa Real europea "tradicional", lo que tuvo sus consecuencias para todas las Españas, incluidas las de la península española.

Y aunque con posterioridad su nieto, Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, pese a haber sido educado en Flandes (Países Bajos Españoles) y por borgoñones, con la salvedad de un preceptor español, comenzó a retomar la visión de sus abuelos pese a tener su interés centrado en la cuestión imperial, esa visión jamás se recuperó completamente.

No obstante, esa linea marcada por los Reyes Católicos fue siendo recuperada por los siguientes monarcas españoles con posterioridad y, de hecho, con bastante inmediatez en algunos aspectos si hemos de juzgar, por ejemplo, por la fecha de creación de las primeras universidades.

La primera merced a una Bula del Papa Paulo II se fundaba en Santo Domingo el 28 de Octubre de 1.538, tan sólo 46 años después del descubrimiento de América, la Universidad Santo Tomás de Aquino, actual Universidad Autónoma de Santo Domingo, siendo confirmada por Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano en 1.558.

Pero antes de confirmarla emitió una célula fundando el 12 de Mayo de 1.551 la Real Universidad de la Ciudad de los Reyes, también conocida como la Real Universidad de Lima, en la actualidad la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú.

También antes, el 12 de Septiembre de 1.551 su hijo el Príncipe Felipe firmó otra célula fundacional en nombre de Carlos I estableciendo la Real Universidad de México qué en el siglo XVIII, pasa a ser la Real y Pontificia Universidad de México, siendo extinguida el 30 de Noviembre de 1.865 por el Emperador Maximiliano.

En la actualidad dos universidades se postulan cómo sus sucesoras, la Universidad Nacional Autónoma de México, fundada el 22 de Septiembre de 1.910 como Universidad Nacional de México y la Universidad Pontificia de México fundada el 29 de Junio de 1.982 qué, el 25 de Enero de 2.012 fue reconocida por la Congregación para la Educación Católica cómo la misma institución, lo que al menos en el plano Pontificio resuelve la disputa y, de hecho, técnicamente la agota salvo que una de ellas obtenga la concesión monárquica y pueda titularse "Real".

Toda esta extensa parrafada se resume en el interesante hecho de qué la Corona Española estableció las tres primeras Universidades del continente americano en el plazo de poco más de un lustro, medio siglo, 59 años, desde el descubrimiento de América.

Y eso es interesante al respecto de este tema porque una Universidad no es algo que surja de la nada, para ello se precisa que previamente se haya establecido lo que por norma se suele denominar un Estudio General y que ese Estudio General acredite cierta solera, antigüedad, y prestigio qué, además de certificar su nivel académico, garanticen su viabilidad y continuidad por una expectativa razonable de flujo de alumnos para poder solicitar que se constituya en Universidad.

Previamente ese Estudio General se constituye integrando un cierto numero de Escuelas Superiores de acreditado prestigio académico y que pueden certificar su continuidad y viabilidad por disponer de un adecuado flujo de alumnos provenientes de Instituciones de Grado Medio o Preparatorias.

Estas Instituciones de Grado Medio precisan a su vez de un flujo de alumnos que las nutra proveniente de un buen numero de Instituciones de Educación Primaria que, a su vez, deben nutrirse del suficiente numero de alumnos a los que se les haya impartido una base educativa mínima en las Escuelas donde se imparte la Educación Básica.

Crear y hacer que toda esa gran estructura piramidal que culmina en la Universidad sea estable y funcione no es algo ni rapido ni sencillo, de hecho lo hemos visto de arriba a abajo y en realidad se inicia por la base, creándose cada etapa superior cuando la previa funciona eficazmente y genera promoción tras promoción y año tras año, un numero suficiente de alumnos deseosos de ampliar su formación y qué, además, cuentan con la posibilidad de hacerlo.

Los Reyes Católicos marcan el final de la Edad Media en especial por lo que hacen en América en el plano social y en particular por lo que la Reina Isabel impulsa en el plano educativo que se constata en su plena amplitud por el establecimiento de tres Universidades medio siglo después del descubrimiento de América.

Para percibir en toda su amplitud lo que fue, sin parangón, el mayor movimiento cultural y educativo de la Historia Universal, hemos de imbuirnos del contexto qué es el de una sociedad eminentemente agrícola, donde los niños y jóvenes, si con suerte reciben una formación básica, una vez acabada esta se incorporan a las tareas agrícolas por lo qué en realidad son muy pocos los que pasan a un nivel educativo superior.

La Reina Isabel cambió eso al impulsar el establecimiento de órdenes religiosas con tradición docente para enseñar el español y la religión católica que extendieron la educación por todas las Españas a una escala difícil de visualizar y concebir hasta que observamos la piramide educativa y empezamos a pensar en los millones de alumnos qué han de formar esa base necesaria para que una Universidad pueda licenciar cada año aunque sea apenas a veinticinco o cincuenta alumnos, no hablemos ya de un centenar o dos, en cada una de sus cómo mínimo tres o cuatro Facultades o Escuelas Superiores en ese contexto agrícola donde el que un hijo estudie es perder fuerza laboral para el sostenimiento familiar.

Para hacernos una idea aproximada y extremadamente conservadora de unos mínimos, si suponemos que uno de cada diez alumnos pasa al nivel superior, para que una Universidad licencie en cada promoción tan sólo a 25 alumnos en cada una de sus, supongamos, cuatro Facultades o Escuelas Superiores, 100 licenciados al año, suponiendo un inconcebible fracaso escolar del 0% en cada etapa del proceso educativo (y ningún fallecimiento, lo qué es utópico en un mundo que aun no conocía aspectos de la medicina moderna cómo la esterilización del instrumental y los antibióticos entre otros), se precisan 1.000 alumnos de Preparatoria, lo que precisa de 10.000 alumnos de Educación Primaria y de al menos 100.000 alumnos de Educación Básica lo qué, no lo olvidemos, hay que multiplicar por tres Universidades, 300.000 alumnos.

Si con esa estimación tan conservadora calculamos en base a 100 licenciados, no 25, por promoción, se precisa una base de 1.200.000 alumnos.

Una estimación algo más realista se puede basar en los datos de 2.010 de la UNESCO que nos dice:

El 18% de los adolescentes y jóvenes que residen en las áreas rurales de Latinoamérica no culminó sus estudios primarios y apenas el 20% se graduó del nivel medio.

Simplemente introducir en la estimación qué no ya un 18% si no tan sólo un 20% supere los estudios primarios y de ellos sólo un 20% supere el nivel medio hace que la base necesaria de alumnos para alcanzar esos niveles de licenciados pase a ser de 30.000.000 de alumnos cada año.

30 millones de niños escolarizados para que en cada una de las Facultades o Escuelas Superiores de tres universidades se puedan licenciar cada año 100 alumnos.

Niños, por cierto, que la Monarquía Española también se encargó de proteger cosa que se puede constatar ya en las Leyes de Burgos qué prohibian que se hiciera trabajar a los menores de 14 años salvo en cosas adecuadas a su edad, cómo por ejemplo retirar hierbas y no sólo eso, también dispuso qué no se les podía encargar hacer nada que les impidiese recibir su educación en la religión católica ni su formación en cualquier oficio que decidiesen aprender.

La intensidad y la inmediatez con la que la Corona impulsó esa increíble revolución educativa se hace patente al fijarse en los plazos necesarios para constituir cada una de esas etapas, un mínimo de cinco a diez años para que a un Estudio General se le conceda la solicitud de constituirse en Universidad, otros cinco o diez años para qué ese Estudio General consiga acreditar una trayectoria que le permita aspirar a solicitar ser Universidad, lo que nos pone ya en unos diez o veinte años atrás y a lo que hay que sumar los cinco o diez años qué cómo minimo precisa cada Escuela Superior para establecerse y adquirir el prestigio académico suficiente como para ser invitada a formar parte de ese Estudio General.

Ese mínimo de quince a treinta años parece dejar un margen de unos veinte a treinta y cinco años para establecer las escuelas más básicas, los centros de formación elemental y las escuelas preparatorias para acceder a la Universidad, poblarlas de alumnos y que estos avancen en su periplo académico desde la formación básica hasta la preparatoria, pero ese periplo educativo ya de por si implica sustraer unos diez años a la cuenta desde que un niño empieza su educación básica hasta que finaliza la preparatoria y está en condiciones de acceder a la Universidad, lo que deja tan sólo entre diez y veincinco años para fundar y poner en marcha todas esas innumerables escuelas básicas, elementales y preparatorias y, sobre todo, para interesar a la población indígena en que sus hijos, treinta millones de sus hijos, estudien en ellas dejando de lado el necesario trabajo familiar.

Piensa un poco en ello y haz números tu mismo o comprueba cuantos niños a día de hoy han de empezar a aprender el ABC por cada joven que acaba licenciándose en una universidad en tu pais y luego traslada eso a quinientos años atrás e imagina todo lo que requirió e implicó.

Si la asombrosa inmediatez de que en algo más de medio siglo se fundasen tres Universidades nos habla del interés y la intensidad puesta en fomentar la creación de un sistema educativo, el hecho de qué hasta 1.810 se fundase un total de veintisiete Universidades nos habla de la amplitud y continuidad de ese propósito y el que tan sólo una de ellas resultase fallida, la Real Universidad de La Plata, en Sucre, Bolivia en 1.552, del rigor con el que se decidía proceder a esas fundaciones.

Y si tomamos los conservadores datos anteriores, para que esas 26 universidades funcionen se precisan 31.200.000 alumnos escolarizados en los niveles básicos, 260 millones si la estimación se hace con los datos de la UNESCO de 2.010.

Y esto cuando se analiza genera una serie de "preguntas incomodas":

  • ¿Cómo compaginar eso con la Leyenda Negra?
  • ¿Cómo y sobre todo porqué, mientras supuestamente se exterminaba a millones de indígenas y se les explotaba, al mismo tiempo se educaba a cientos de miles, quizás millones, de niños para que unos pocos de ellos fuesen pasando a cada nuevo nivel educativo?
  • ¿Porque motivo se distraía toda esa fuerza laboral en un momento en el que se intensificaba la producción agrícola y ganadera y se explotaban a máxima producción las minas de oro y sobre todo de plata?
  • ¿Cómo y cuanto afectaba eso a los concesionarios, que no propietarios porque la propiedad era y fue siempre de la Corona, de ingenios, plantaciones, minas y encomiendas?
  • ¿Que sentido podría tener educar y formar, llegando incluso a darles una educación superior, a aquellos indígenas que se quería exterminar o esclavizar y explotar?

Por supuesto que se produjeron crímenes, desmames e injusticias, pero fue en contra de lo que monarcas como la Reina Isabel y el Rey Fernando y sus sucesores pretendían para sus nuevas Españas y sus habitantes.

En cuanto a su esposo, el Rey Fernando el Católico, queriendo hacer las cosas de acuerdo con lo ordenado por el Papa y de forma acorde con los usos aceptados en la época, encargó un estudio jurídico-teológico al dominico Matías de Paz y al jurista Juan López de Palacios, quienes concluyeron que la guerra contra los indígenas sólo será justa:

cuando sus caciques y jefes prohíban la libre conversión de sus súbditos, o bien sea menester el desterrar inhumanas costumbres que se niegan a abandonar

Siendo esas "inhumanas costumbres" cosas como el canibalismo o los sacrificios de indígenas de otros pueblos a los dioses y de ese estudio se desprenden tres cosas, a saber:

  1. Qué la Corona deseaba qué lo que se hiciese en América fuera legal y lícito tanto para la Iglesia como para las leyes y usos de la época.
  2. Qué no se "hiciese la guerra", qué no se atacase, a los indígenas que no fueran hostiles.
  3. Qué los misioneros circulasen enseñando en libertad y que ningún indígena fuese obligado o forzado a convertirse a la religión católica al igual que se velaba para que si era su deseo pudiera adoptarla, es decir, se garantizaba su educación y libertad religiosa.

Esto no se quedó en un simple estudio, se aplicó.

Puede haber quien dude de ello pese a qué las disposiciones que ya hemos visto de la Reina Isabel la Católica claramente apuntan a ello, pero es qué además visto desde una perspectiva puramente practica y lógica también convenía a los Reyes Católicos que fuera así, por un lado para evitar que otras naciones pudieran justificar su injerencia en base a actuaciones ilegales o contrarias a derecho, por otro lado para evitar que esas injerencias pudieran fundamentarse en incumplimientos de las leyes y disposiciones de la Iglesia y, finalmente, el caso extremo, para evitar que el Papa pudiera tomar la decisión de retirarles su potestad sobre esas tierras y personas.

Así que eso evidencia que se dictaron normas y órdenes para garantizar su cumplimiento y que esas normas y órdenes dieron lugar a denuncias, a procesos judiciales y, en su caso, a condenas y esas condenas, ahí están los documentos que lo prueban, muchos de ellos y cada día más ya en línea para que quien quiera pueda consultarlos, esas condenas decía, llegaban incluso a penas de muerte para aquellos qué faltaban a las Reales Ordenes y atentaban contra los indígenas nativos que los Reyes dispusieron que fueran tan españoles en América como los españoles en la Península o en Europa o en cualquiera de las otras Españas en cualquier otro lugar del mundo.

Y el que se les enseñase el español, nuestras costumbres y usos y nuestra religión Católica y otros conocimientos no se hizo ni fue ordenado que se hiciese para exterminar cultura alguna si no con la intención y finalidad de que todos los nativos indígenas americanos fuesen tan españoles cómo lo era cualquier otro vasallo de los Reyes Católicos en cualquiera de las Españas y pudieran entender las leyes que debían cumplir y los derechos qué, cómo españoles que eran, tenían.

Y es por ello qué desde México a la Patagonia en los territorios conquistados y gobernados por los españoles impera la religión católica y se habla español.

Piensaló, de haber pretendido mantener a las poblaciones indígenas dominadas y sojuzgadas o exterminarlas lo último que cualquiera habría hecho es ordenar darles un idioma común, enseñarles los usos y costumbres españolas y la religión católica e incluso llegar a darles educación universitaria, de hecho salvo los Reyes Católicos y el resto de monarcas españoles que les sucedieron ninguna otra nación lo hizo jamás ni antes ni después con las poblaciones de los territorios que conquistó.

Quizás todo esto parezca poco creíble, hasta incomprensible, pero se entenderá mejor al comprender qué, justo en aquel momento, los Reyes Católicos estaban formando y unificando España (de hecho la reconquista del Reino de Granada finalizo el mismo año del descubrimiento de América, el 1.492), reuniendo los Reinos, las Españas de sus Coronas, Reinos, Españas, de pueblos, lenguas, culturas y leyes tan dispares en aquel entonces cómo el Reino de Cerdeña, el Reino de Napoles, el Reino de Castilla, el Reino de Navarra, el Reino de Valencia, el Reino de Sicilia, el Reino de Aragón, el Reino de Galicia, el Reino de Sevilla, el Reino de Mallorca, el Reino de Toledo, el Reino de Granada, el Reino de León, el Reino de Jaén, el Reino de Murcia, etc, etc, etc y que para su visión de gobierno de sus Reinos esas Indias recién descubiertas eran una España más lo que se confirma por el hecho de qué la nombraron cómo Nueva España:

La España nueva que unir cómo una más, con los mismos derechos y obligaciones que cualquier otra España y españoles, a todas aquellas Españas que ya estaban en sus Coronas.

De ello no solo da fe el nombre de Nueva España si no también el hecho de que su primer acto legislativo sobre todos y cada uno de sus pobladores fue el hacerlos españoles de pleno derecho al declararlos vasallos de su Corona, lo que legalmente no sólo les amparaba y protegía si no qué, además, mientras tácitamente aceptaba que en América podía haber súbditos dependientes de Señores, es decir pueblos que se debían a sus Jefes o Caciques, al mismo tiempo liberaba a cualquier pueblo o individuo oprimido o esclavizado por otro puesto qué, recordemos, un vasallo sólo venia obligado a su Rey salvo que el voluntariamente decidiera obligarse y rendir vasallaje a un Señor.

Jamás antes ni después ningún otro gobernante ni rey ni reina de ninguna nación conquistadora ha hecho tal cosa concediendo de inmediato la plenitud de derechos y ciudadanía a toda la población del territorio descubierto y reclamado, ni siquiera aún conquistado.

Quizás se alegue qué eso no fue así, qué si se dictaron eses leyes y normas y disposiciones fue para "disimular" las "auténticas intenciones" de la Corona Española pero afirmaciones cómo esa son insustanciales ya que no se basan en pruebas si no en juicios de intenciones con los que se construye una lógica infundada, mientras qué, tu lo estas viendo aquí, las concatenaciones de hechos y datos qué, además, se ratifican por sus efectos y consecuencias no manipulables, como el número actual de individuos con sangre indígena o las instituciones educativas superiores son la sólida base donde se asienta la lógica de la verdad.

Sinceramente pienso que la "leyenda negra" de la Conquista de América por parte española se inició, creó, fomentó y difundió por la actuacion de algunos españoles que no deseaban por puro interes economico y de poder personal obedecer a la Corona Española y por el interés y la actuación de otros países que no deseaban unas Españas tan diversas, grandes, unidas, ricas y poderosas cómo las pretendidas por los Reyes Católicos y sus sucesores y que contribuyó a su exitoso resultado la desgracia de qué se extinguiera la Casa de Trastamara y la Corona Española recayera sobre un monarca de la Casa de Austria, educado en Borgoña y por borgoñones y no en España y por españoles, que descuidó esa linea de actuación.

Esa poderosa y gran España formada por muchas Españas era un problema si no un peligro a nivel politico, económico y militar para los gobiernos y monarquias de esos paises de la misma forma en qué siglos más tarde fue un problema para los intereses particulares de muchos que dieron en llamarse libertadores.

Y esas normas y leyes tan socialmente avanzadas para su época y aún para la nuestra y los derechos y garantías que instauraban resultaban subversivos para el resto de reinos y gobiernos y para los ricos y poderosos en América y en España.

Y aún a día de hoy lo son.

Si eres mujer y tienes alguna duda intenta plantear hoy seguir cobrando tu sueldo, paga o salario integro durante una reducción de jornada que empiece cuando alcances el cuarto mes de gestación de tu primer hijo y finalice cuando el menor de los hijos que quieras tener cumpla los tres años para poder cuidarlos y atenderlos bien.

Si eres hombre y haces un trabajo pesado imagina lo que dirá tu jefe si le pides tres meses de vacaciones al año, pagadas por supuesto.

Imagina si no hubierais sido "liberados" hace cuatro siglos cual podría ser el nivel y la extension de esos avances sociales y laborales a día de hoy.

Así qué si, esa Leyenda Negra, cómo vamos a ver a continuación, pudo fomentarse en la actuación de los Conquistadores o al menos en la de una parte de ellos, pero no sólo:

A buen seguro había más intereses implicados ahí.