Mi último gran descubrimiento

Enviado por Sombra el Jue, 27/06/2019 - 16:09

¡Compartelo!

Mi último gran descubrimiento

Este descubrimiento es especialmente sorprendente porqué está y ha estado ahí, a la vista de todos, bastaba sólo fijarse y pensar un poco.

Te pondré en antecedentes pidiéndo qué hagas memoria:

¿Recuerdas aquella vez que tenías sed y bebiste y bebiste agua hasta sentirte encharcado y seguías teniendo sed aunque no te cabía ni una gota más?

¿O aquella otra vez que tras haber comido bien, incluso muy bien, tenías la sensación de que te "faltaba algo"?

Hay más evidencias que lo señalan, cómo por ejemplo los "antojos" de las mujeres embarazadas (al menos en parte) o el afán insaciable de los niños por las golosinas pero...

 

¿Que señalan esas cosas?

¿No te lo habías preguntado nunca?

Quizás si y quizás también habrás alcanzado la misma conclusión que yo:

Señalan que nos falta algo.

En el caso de la sed habiendo bebido mucha agua, alguna sal u oligoelemento, en el caso de la comida algún aminoácido esencial, alguna vitamina, alguna proteína o algún hidrato de carbono.

Y con las mujeres embarazadas también, al igual que con los niños el "combustible" por excelencia, el azúcar.

 

Dando un paso más

Y ya está, si llegamos a pensarlo la mayoría nos quedamos ahí, yo mismo me quedaba ahí hasta que un día me hice la gran pregunta:

¿En serio mi organismo puede detectar qué entre toda esa agua que me he bebido no esta la sal X o el oligoelemento Y?

Y la respuesta es, evidentemente, que si.

Lo es porque pasa, todos o casi todos hemos experimentado algo así alguna vez.

 

¿Y entonces? ¿Puede servir de algo saber eso?

Y la respuesta es que sí y ese es mi gran descubrimiento:

¡¡¡Podemos utilizar las grasas y los azúcares igual que usamos la sal o las especias!!!

Piensa un momento.

Tu paladar no puede detectar si en el agua bebida hay o no la sal tal o el oligoelemento cual, e igual no puede detectar ese aminoácido esencial que no había en lo que has comido, o esa proteína, o ese hidrato de carbono o esa vitamina, ¡pero tu cuerpo lo hace!.

De hecho hay muchas mas "pistas":

  • Cosas como el pollo frito o los rebozados de cualquier tipo por lo general nos encantan.
  • Los dulces y más si están combinados con grasas y otros tipos de hidratos también.

El ser humano es "oportunista" por naturaleza, es decir, evolutivamente en una sociedad cazadora recolectora qué es en la que el ser humano ha evolucionado, los alimentos se consiguen cuando se consiguen y en las cantidades que se consiguen, así que la naturaleza nos ha "formado" para aprovechar la menor oportunidad para alimentarnos lo máximo y mejor posible.

Eso ha producido un detalle curioso.

Pensé que podía ser así e hice la prueba y, en efecto, es así y tu también lo puedes probar:

Prepara una ensalada, por ejemplo, mezcla todo bien y sirvela en dos recipientes por igual.

Ponle a ambos la misma sal y luego, aparte, prepara un aliño, dos en realidad:

  • Uno "normal", con lo que tu suelas aliñar tus ensaladas, aceite de oliva, por ejemplo.
  • Y el otro también, sólo que le vas a añadir algunas grasas más además del aceite de oliva, pero en cantidades mínimas, imperceptibles, un poquito de mantequilla, tan poco cómo medio grano de arroz, y otro tanto de manteca de cerdo, y una gotita de otros aceites, de girasol, de sésamo, de semillas, etc, a más haya y más diferentes sean, mejor y una vez añadidas hay que batir y mezclar todo perfectamente para que nada de lo añadido se perciba y, una vez todo bien amalgamado, aliñar con ello la ensalada.

Luego basta servir ambas ensaladas sin decir nada a nadie y observar que pasa.

Y lo que pasará es que el organismo de la mayoría notará lo que su paladar no nota:

Qué en una de ellas hay más grasas diferentes que les proporcionan más variedad alimenticia y qué esa ensalada se comerá más que la otra.

Si prefieres hacer la prueba con un dulce también es posible:

Basta preparar dos dulces, dos tartas por ejemplo, iguales y al azúcar de uno, sin variar el peso total de azúcar, añadirle pequeñas cantidades de otros endulzantes diferentes:

Una gotita de miel, otra de sirope de arce, otra de sirope de agave, una brizna de azúcar moreno, etc.

Poner ambos dulces en porciones en la mesa y ver cual se acaba antes.

 

¿Y que cambia esto?

Esencialmente lo cierto es que nada, al menos de una forma evidente.

Tus platos no se verán ni más bonitos ni más apetitosos ni sabrán mejor pero, eso si, la gente los preferirá sin saber porqué y sin darse cuenta.

Si tienes un negocio de alimentación, un bar o un restaurante, eso hará que tu negocio prospere si te esmeras en todo lo demás.

Si eres chacinero o carnicero y lo tienes en cuenta a la hora de preparar las mezclas de tus chorizos, morcillas, salchichas, longanizas, etc o de tus hamburguesas, albóndigas, etc ya verás cómo poco a poco tus ventas aumentan.

Así que ya sabes:

Hay que preguntarse los porqués y entretenerse en buscar las respuestas porqué, por más de qué muchas veces no te lleve a ningún lado, de vez en cuando, mira por donde, uno va y se tropieza con algo así de interesante.

Bon profit, buen provechoque decimos por mi tierra y ya me irás contando cuando lo vayás probando.