Selección y ajuste inicial de las flechas

Enviado por Sombra el Lun, 08/04/2019 - 01:22

¡Compartelo!

Selección y ajuste inicial de las flechas

Lo que hace necesario realizar una seleccion inicial de las flechas es lo que antes nos ha hecho decir que las flechas adquiridas montadas son flechas promedio.

También hemos dicho qué, ante la duda, la experimentación práctica confirma las afirmaciones.

Vamos a disparar flechas y a ver cómo se confirma que son flechas promedio y cómo podemos hacer que dejen de serlo.

Si no hemos comprado las flechas montadas si no que las hemos montado nosotros mismos hacer esta selección nos permitirá conocer cómo de exactos hemos sido y detectar posibles errores.

 

Conceptos básicos

Antes de empezar y para evitar volvernos locos vamos a aclarar unos cuantos conceptos básicos imprescindibles para entender que vamos a hacer, porqué lo vamos a hacer y, sobre todo, hasta que punto lo vamos a hacer.

 

Precisión

La precisión requerida para algunas cosas es diferente de la requerida para otras.

Por ejemplo un partido oficial de fútbol puede jugarse en un campo o cancha de césped rectangular con unas dimensiones que pueden oscilar desde 90 × 45 metros hasta 120 x 90 metros.

La diferencia de longitud desde los 90 a los 120 metros es notable, de un 33,33% más, por no hablar de la diferencia entre su anchura que puede ir desde los 45 a los 90 metros, ¡un 100% más!.

Sin embargo todos los partidos, salvo tiempos añadidos por el arbitro para compensar perdidas de tiempo durante el juego, duran 90 minutos en dos partes de 45 minutos, segundo arriba, segundo abajo.

Seguramente todo el mundo pondría el grito en el cielo si el tiempo de cada parte pudiera oscilar de un partido a otro tanto como puede oscilar la anchura del terreno de juego de un campo a otro, un 100%, desde 45 metros/minutos hasta 90 metros/minutos.

Aceptamos que en una eliminatoria el partido de ida se pueda jugar en un terreno de juego de 90 x 45 metros y el de vuelta en uno de 120 x 90 metros o viceversa y ninguno de los dos equipos ni sus aficiones protestan pero iba a haber una guerra seguro desatada por el equipo que perdiera un partido de ida de 180 minutos con dos tiempos de 90 minutos cada uno si en el de vuelta acaba el primer tiempo en 45 minutos con lo que queda claro que el partido sólo va a durar 90 minutos.

E igual al revés con el que hubiera ganado la ida en un partido de 90 minutos si el primer tiempo de la vuelta se prolonga y se prolonga hasta los 90 minutos dejando claro que ese segundo partido sera de 180 minutos.

Así pues en el fútbol hay que ser mucho más preciso en la medición del tiempo que en la medición del terreno de juego.

Con las flechas sucede algo parecido:

Algunas cosas requieren de más precisión y otras requieren de menos precisión.

 

¿Porque no usar siempre la máxima precisión posible?

Básicamente porque la precisión cuesta dinero, tanto en equipos como en tiempo empleado en los procedimientos, además de en materiales.

Y aquí aparece la primera razón de que las flechas adquiridas ya montadas comercialmente sean flechas promedio y el porqué montarlas nosotros mismos genera flechas mejores y más precisas:

A ti tu tiempo no te cuesta dinero.

No es que no tenga valor, que ciertamente si lo tiene, si no que tu puedes organizarte para dedicar todo el tiempo del mundo a montar una flecha aprovechando "tiempos muertos" o dándole uso cómo tiempo de ocio entre salida y salida de caza (o entrenamiento) con lo que multiplicas su valor.

Pero al fabricante de flechas, al distribuidor o a la tienda si que le cuesta dinero:

Debe pagar un salario al operario que emplea su tiempo montando esa flecha, así qué, en consecuencia, tiene qué no sólo contabilizar el valor de ese tiempo si no qué, además, tiene que limitarlo para establecer una producción de X flechas por hora o jornada de trabajo.

Una docena de flechas montada por un operario al mismo ritmo qué le permita montar otras diez o veinte docenas en un mismo día jamás puede competir con una docena de flechas montadas por ti dedicandoles toda la tranquilidad, atencion y cuidado del mundo en tres o cuatro horas por no decir, si te lo tomas con la máxima calma y detalle, en cinco o seis dias.

Mesa giratoria de montaje de flechas con emplumadoras Bitzenburger
Mesa giratoria de montaje de flechas con 36 emplumadoras Bitzenburger

 

¿Qué cosas requieren de más o de menos precisión y porqué?

Las distintas cosas que en la flecha afectan a su vuelo lo hacen de dos formas diferentes:

  • De forma lineal
  • De forma exponencial

Por ejemplo, su peso o el de sus partes le afecta de forma lineal porque no varía a lo largo del vuelo de la flecha.

En contraposición, la alineación del eje de una punta de caza con el eje del astil de la flecha afecta a su vuelo de una forma exponencial.

Para entender porqué esto es así, imaginemos en el primer caso una flecha cuyo peso sea un 5% superior al de otra.

Ambas reciben la misma energía del arco pero una de ellas, la más ligera, parte de el con algo más de velocidad y se mantendrá en vuelo rasante algo más de distancia así como también en vuelo, mientras que la flecha algo más pesada recorrerá una menor distancia antes de abandonar la trayectoria rasante y volará menos.

En principio, si están perfectamente equilibradas y son idénticas en todo menos en esa diferencia del 5% de peso, ambas irán al mismo sitio sólo que una impactará algo más abajo que la otra, diferencia que se irá incrementando a más lejano esté el blanco.

Imaginemos ahora en el segundo caso una flecha de caza con su punta desviada la barbaridad de 5° respecto al eje axial del astil.

En el momento del disparo, tras abandonar el arco, sus hojas actúan como alas y esa desviación de 5° hace que se empiece a desviar de su trayectoria cómo es lógico.

Lo que le hace ser exponencial viene de que el impulso de la flecha, cuando ella haya variado esos 5° su dirección, sigue dirigido en la dirección inicial y, en ese justo instante, si visualizamos la flecha como algo estático y las corrientes de aire en torno a ello como lo único dinámico, veremos que esas hojas están no a 5° si no a 10°, los 5° de su desviación más los 5° que ya se ha desviado, respecto a esa corriente de aire.

En el instante siguiente, cuando esa flecha se haya desviado esos 10°, estará oponiendo un ala a 15° a la corriente de aire, cuando se haya desviado esos 15° el ala que opondrá estará a 20°, etc, etc, etc...

En resumen, la desviación instante a instante se ira haciendo mayor y mayor para cada instante y, lo que da la exponencialidad es qué, al ser el grado de oposición de esa ala cada vez mayor, la variación de la dirección ocurre en instantes más y más cortos cada vez o, si lo preferimos ver así, en variaciones cada vez mayores para instantes idénticos.

Obviamente eso no es exactamente así porque no sucede "fragmentado" de cinco en cinco grados como te lo acabo de explicar si no de una forma continuada e instantánea pero el imaginarlo fragmento a fragmento permite comprenderlo mejor.

En cualquier caso, de no ser por otros factores correctores cómo la oposición de las plumas o timones, la flecha acabaría por describir una curva que devendría en una espiral cada vez mas cerrada si no existieran otros factores como la inercia.

Así pues, a mayor precisión apliquemos a la medición y control de esos factores que tienen un efecto exponencial, mejores y más precisas serán nuestras flechas.

Otro factor a considerar es nuestra propia precisión al disparar.

Es evidente qué, a menos que dispongamos de un banco para pruebas de disparo en el que fijar el arco y dispararlo mecánicamente siempre en la misma posición, con la misma suelta y tensión y de una forma carente de toda vibración, cada disparo que efectuamos con el en la mano está sujeto a la variación que provoquen nuestros errores de punteria y suelta.

La única forma de minimizar esto es acumulando disparos para obtener un promedio.

Expliquemos esto.

Supongamos que disparamos una flecha a una diana y esta impacta en el punto X fuera del centro.

Para nosotros resulta imposible determinar si esa distancia y posición respecto al centro de la diana es debida a problemas de la flecha o a fallos nuestros.

Sin embargo, cómo sabemos qué si la flecha siempre esta posicionada igual en el arco y recibe idéntico impulso siempre ira al mismo sitio, y que si en ella hay algo que la haga desviarse siempre lo hará en la misma dirección y medida, si la disparamos múltiples veces y anotamos la posición de todos esos impactos, el promedio de ellos eliminara en parte nuestros errores.

Sólo lo hará en parte puesto que nosotros podemos tener tendencia a repetir más algunos errores que otros y, en consecuencia, si tenemos tendencia a, por ejemplo, por aferrar el arco con fuerza evitando el balanceo natural del arco en el disparo, elevar nuestros disparos, un mayor numero de esos errores serán por elevación respecto al blanco.

Un inciso

Aferrar el arco con fuerza y no permitir que bascule de forma natural en el disparo, cómo ya veremos en la sección correspondiente, es uno de los mayores errores que podemos cometer y el origen de gran numero de imprecisiones y fallos, especialmente en acción de caza, bien por nervios, bien por afluencia de adrenalina.

No obstante y pese a ello, el promedio de los impactos de cada flecha nos dirá con una razonable exactitud que hace esa flecha cuando la disparamos nosotros.

Por lo tanto hemos de hacer eso para todas y cada una de nuestras flechas un numero suficiente de veces como para que el promedio de los resultados sea razonablemente fiable.

Diez disparos por flecha nos dará un promedio de impacto más exacto que tres disparos por flecha, cincuenta disparos por flecha más que diez, cien mas que cincuenta y así sucesivamente.

Cuantos disparos hacer es una elección tuya pero yo no me tomaría la molestia de hacer nada disparando menos de diez o veinte veces cada flecha porque promedios por debajo de eso sólo nos servirán para detectar flechas que realmente vuelen fatal.

Hay que hacerlo por lotes, no disparando una misma flecha X veces para luego pasar a otra, si no disparando grupos de un cierto número de flechas identificadas individualmente por números o marcas, y aleatoriamente, no disparando siempre las flechas en un mismo orden en cada tanda de disparos.

Esto es importante porque muchos tenemos tendencia a cometer algunos errores siempre en el mismo turno de disparo, por ejemplo con la primera o con la ultima flecha de cada tanda, bien por ansiedad, desconcentración o cansancio.

Y antes de seguir, una indicación que encierra un consejo:

Ten en cuenta que lo que estas ajustando son las flechas y qué los problemas que puedan afectar a su vuelo, salvo por los derivados de su excesiva rigidez o flexibilidad, lo van a hacer tanto si son impulsadas por un arco de 100 libras cómo por uno de 50 libras o uno de 25 libras.

De hecho, la mayoría de ellos van a ser más notables a menor energía lleve la flecha, así que no te rompas la espalda disparando tu arco a plena potencia y, si lo puedes regular, bájalo al mínimo o, si dispones de otro arco de menor potencia, úsalo:

Tu te cansarás menos, cometerás menos errores, serás más preciso y tus flechas delatarán más sus defectos a menor distancia.

 

¿Qué necesitamos?

Poca cosa:

  • Un buen puñado de flechas.
  • Un marcador para identificar cada flecha.
  • Un arco.
  • Un parapeto.
  • Unas hojas de papel con una cruz marcada en ellas.
  • Material para anotar los resultados.

El concepto que manejamos es que cada una de nuestras flechas es distinta y vuela diferente.

En consecuencia hemos de determinar, en primer lugar, cuales de ellas son más iguales, cuales son más diferentes y cuanto para, después, poder actuar sobre ellas.

 

El procedimiento

La forma de actuar es sencilla y seguramente ya la has imaginado:

Identificamos cada flecha con marcas o números, nos situamos a una distancia razonable, unos 10 o 20 metros por ejemplo, del parapeto en el que habremos fijado a modo de diana la hoja de papel partida en cuatro por una cruz, que puede ser incluso una diana sectorizada, como las usadas en los juegos de dardos, pero también es suficiente una simple hoja de papel cuadriculado.

Disparamos tranquilamente todas las flechas apuntando al centro y, muy importante, sin corregir nada ni rectificar la punteria, procurando repetir todos los tiros igual que el primero porque en este caso lo importante no es acertar en el centro de esa cruz si no apuntar siempre lo más exactamente posible a ese centro y soltar cada vez exactamente igual y, luego, dejamos a un lado el arco y, tranquilamente y sin cometer errores, vamos anotando la posición de cada flecha en la diana.

Esto hay varias formas de hacerlo.

Por ejemplo si nuestra cruz la hemos trazado sobre una diana convencional, las anotaciones podrían ser:

  • Flecha 1, segundo negro, cuadrante superior izquierdo
  • Flecha 2, primer amarillo, cuadrante inferior derecho
  • ...etc

Si hemos usado un simple papel cuadriculado, podemos anotar en base a un sistema de coordenadas, por ejemplo:

  • Flecha 1, -10, +7
  • Flecha 2, +5, -3
  • ...etc

Cómo lo hagas en realidad da igual siempre y cuando a ti te sirva después para descubrir si la "flecha X" impacta más veces arriba (o abajo) a la izquierda (o donde sea) y cuanto.

La forma de saberlo es sencilla:

Sumar posiciones y dividirlas por el numero de veces que la has disparado.

Pero eso hay que hacerlo con un poco de sentido común:

Si por ejemplo la flecha 5 la hemos disparado 25 veces y de esos 25 impactos 21 han ido al cuadrante inferior y cuatro de ellos al superior, afinaremos mas nuestras conclusiones prescindiendo de los datos de esos 4 disparos "anómalos", posiblemente achacables a fallos nuestros, sumando los 21 y dividiéndolos por 21 en lugar de por 25, sobre todo si las que han ido al cuadrante inferior están mucho más abajo de las que han ido al cuadrante superior.

Dicho de otra forma, fijemosnos en donde han agrupado la mayoría de los impactos de la flecha 5 y descartemos los demasiado inconsistentes con los demás para sacar la media.

Y así con todas ellas.

Si no te quieres complicar la vida con las cifras, lo más claro es adjudicar a cada flecha una hoja igual a la diana e ir marcando en ella su posición al ir a retirar cada tanda de disparos:

Así al acabar tendremos una hoja por flecha con todos sus puntos de impacto marcados y sera sencillo ver donde agrupa y que impactos no son significativos por irse demasiado de su agrupación.

Detalles

  1. Si los impactos de una flecha crean una agrupación mayor y una menor, esa agrupación menor denota un error, posiblemente nuestro, que deberíamos investigar.
  2. Las agrupaciones deben de ser más o menos redondeadas, si son ovaladas o alargadas también denotan un error, posiblemente nuestro, que deberíamos investigar.
  3. Si la o las agrupaciones son muy dispersas estamos demasiado lejos para nuestro nivel de precisión y eso invalidará todos los resultados.
  4. Si no apreciamos diferencias ni dispersión en las agrupaciones o estamos demasiado cerca o nuestras flechas están perfectas.

Antaño recomendaba, después de ese proceso, re-identificar las flechas, dándole el numero 1 a la flecha cuya media de impactos estuviera más próxima a la diana perfecta, el 2 a la siguiente mejor, el 3 a la siguiente, etc y usar esas para la caza, las medianamente buenas para entrenar y descartar las pésimas.

Hoy se cómo hacer qué la inmensa mayoría de esos descartes si no todos pasen a ser flechas que agrupen con la numero 1 y que las medianamente buenas se transformen en excelentes...

...y tu estas en proceso de aprender cómo hacerlo también.

 

Cosas que las hacen diferentes

Son varias las cosas que pueden hacer que una flecha sea diferente de otra aparentemente igual pero, en esencia, podemos enumerar las principales:

  • Su rectitud.
  • Su peso total.
  • Su rigidez.
  • Su elasticidad.
  • El peso de sus partes (y el de los adhesivos).
  • La resistencia aerodinámica de sus plumas o timones.
  • La aerodinámica de sus puntas.

Es evidente que la exactitud de todo ello esta íntimamente relacionada con su calidad y con la precisión de su fabricación.

Como hemos comentado antes, la precisión, la exactitud, vale dinero.

Tanto porque la maquinaria y la herramienta para la fabricación es mas cara y debe ser sustituida más a menudo porque las tolerancias al desgaste deben ser menores, cómo porque el proceso es más largo y la cualificación de los operarios ha de ser mayor, cómo porqué los aparatos de medida para comprobarla son más caros y delicados y deben de ser comprobados y tarados más a menudo.

 

La rectitud

Al considerar la rectitud hay tres factores a tener en cuenta, uno sobre el que podemos actuar en dos lugares y otros dos sobre los que no podemos hacer nada:

  1. La propia rectitud de las partes: punta, ástil y culatín.
  2. La precisión del ajuste entre el ástil, el inserto y el culatín.

Y el tercer factor, sobre el que podemos actuar es la perpendicularidad de los cortes (o el centrado de los afinados en el caso de las flechas tradicionales) en el ástil para acoplar el inserto y el culatín.

Empecemos por lo más obvio y sencillo de ver, el caso de las flechas tradicionales, en las que si el rebaje o afinado de sus extremos no esta centrado en el eje axial del ástil o está inclinado respecto a este se hace evidente que punta y/o culatín tenderán a quedar desviados o desplazados.

En los ástiles constituidos por tubos se producen dos factores que afectan al alineado, a la rectitud, uno es el ocasionado por la holgura entre el astil y el inserto o el culatín, que permite a mayor sea un mayor descentrado, desplazamiento lateral, de este y el otro, también relacionado con esa holgura, permite la desviación del inserto o el culatín, la inclinación, respecto al eje axial si el corte del astil no es perfectamente perpendicular a este.

Los problemas derivados del primer factor es algo con lo qué estamos muy familiarizados pues son muy similares a los de las ruedas mal equilibradas en nuestros vehículos ya qué, básicamente, al no quedar centrado con el eje axial el inserto o el culatín, el peso de estos y, especialmente, el de la punta, queda fuera del eje de rotación y, en consecuencia, la flecha queda desequilibrada lo que afecta a la rotación en vuelo sobre si misma.

Si no tienes claro el efecto del que te hablo simplemente pon un trozo de varilla metálica ligeramente doblada en una maquina de taladrar, accionala y experimenta la vibración

También, en el caso del culatín, queda desequilibrado el centro de apoyo de aplicación de la fuerza, del impulso de la cuerda.

El segundo factor, la perpendicularidad del corte, quizás sea algo más difícil de visualizar pero, sin embargo, es muy importante porque afecta al alineado de la punta de caza y al posible efecto ala de esta.

La holgura entre el inserto e interior del ástil limita la posible desviación ya qué aún si cortásemos el tubo a 45°, el inserto no quedaría montado con una desviación de 45°, lo que evidencia qué no hablamos de grandes desviaciones, si no tan solo de décimas de grado, siempre y cuando la precisión de ástiles e insertos sea alta.

Pero hay que tenerla presente porque si el corte no es perpendicular al eje axial, al montar el inserto este tocará un punto del borde del tubo del astil antes que el resto y al acabar de introducirlo ese punto hará palanca desviándolo tanto como permita la holgura existente entre astil y tubo.

 

El peso total

El peso de las flechas se suele dar en granos (grains en inglés) y esto es así porque antiguamente esa unidad de medida era la que se utilizaba en las mediciones más precisas, cómo las de joyería (piedras y metales preciosos) donde hasta el menor peso cuenta.

Un grano equivale a 0,06479891 gramos o, si lo preferimos, 64,79891 miligramos, así qué cada 100 granos son 6,48 gramos.

Cómo podéis ver, eso significa que trabajamos con pesos muy muy pequeños, así que cualquier desviación de esos pesos, por mínima que sea, tendrá un efecto.

Si esa desviación es simétrica respecto al eje axial tendrá menos efecto que si es asimétrica y también tendrá, a igual cantidad de peso desviado, menor efecto a más cercana esté al eje axial.

El ejemplo más claro lo encontramos en el emplumado de las flechas:

Típicamente tres timones plásticos (vanes en inglés) de 2 pulgadas (5,08 cm) vienen pesando unos 15 granos, es decir, unos 5 granos por timón.

Tres plumas naturales de pavo de 4 pulgadas (10,16 cm) tan solo pesan unos 7 granos, 2,33 granos por pluma.

Eso es menos de la mitad del peso si se usan plumas naturales el doble de grandes y bastante menos de una cuarta parte del peso si son del mismo tamaño que los timones plásticos.

Sin entrar en las diferencias de FOC siendo todo lo demás excepto plumas o timones plásticos igual, una inexactitud del 10% en el peso de un sólo timón es una inestabilidad de medio grano, 0,50, mientras que esa misma diferencia de un 10% en una sola pluma de igual tamaño es una inestabilidad de sólo 0,12 (0,1165).

Una inestabilidad 4,29 veces mayor si esa inexactitud se da en los timones plásticos.

Si la diferencia es de sólo el 1% la diferencia de inestabilidad es 0,43 veces mayor, casi de medio punto.

Debido a ello, si optamos por utilizar timones plásticos, algo que cómo veremos en la sección correspondiente tiene muchos más inconvenientes que ventajas empezando por este, debemos utilizar los de mayor calidad que nos podamos permitir o que podamos conseguir y, si es posible, para lo que necesitaremos una báscula con la suficiente sensibilidad y exactitud, agruparlos de tres en tres por igualdades de peso:

A más iguales en peso sean los timones de cada flecha, más iguales volaran entre ellas.

De hecho, vuelan mejor y más "igual" e impactan con más precisión dos flechas con tríos de timones de peso casi identico entre los tres aunque tengan entre ambos trios un 10% de diferencia de peso que esas mismas dos flechas si en cada una de ellas montamos un timón del trio de la otra, es decir, en una de ellas dos timones de igual peso y uno con un 10% más de peso y en la otra dos timones con un 10% más de peso y otro ligero.

Ahora bien, si montamos cuatro flechas totalmente idénticas en todo menos en la cantidad de adhesivo con la que se pegan los timones, pesando los doce exactamente lo mismo, y reproducimos las diferencias de peso de las dos parejas anteriores con la cantidad de adhesivo una vez seco, esas diferencias de peso, al estar más próximas al eje axial que las de los timones de las parejas anteriores, tienen un menor efecto sobre el vuelo y el punto de impacto de la flecha.

Disparadas desde un banco de tiro mecánico en sala para eliminar cualquier efecto humano o medioambiental, las dos parejas de flechas con más y menos peso impactaran juntas por parejas de igual peso, una pareja ligeramente mas alta que la otra, porque la distribución de peso es simétrica en los cuatro casos al eje axial, siendo indiferente que esa diferencia este en los timones o en el pegamento.

Sin embargo no sucederá lo mismo con las otras dos parejas porqué al estar desequilibradas las que tengan el desequilibrio en el peso de los timones, más alejado del eje axial, se verán más afectadas por ello qué las que lo tengan en el adhesivo, más próximo al eje axial, aun siendo idénticas las diferencias de peso en ambos casos, lo que evidencia qué la posición de cúalquier anomalía puede tener incluso más influencia que la anomalía en si misma.

Y eso nos indica una cosa:

Hay que ser especialmente cuidadoso con la eleccion de los timones plásticos si decidimos utilizarlos porque si tienen poca calidad y presentan diferencias de peso, flexibilidad, dimensiones, etc su efecto sobre la flecha, al ser la parte más alejada de su eje axial, será más relevante qué casi cualquier otra cosa.

¿Cómo solucionar los problemas que causan en las flechas minimas diferencias de peso?

Sencillo:

  1. Aumentando el peso.
  2. Adelantando el centro de equilibrio (ACE, Adelantado del Centro de Equilibrio, lo que en inglés denominan "FOC").

El problema causado por un timón que pesa un grano más que los otros dos tiene más efecto sobre una flecha de 250 granos que sobre una que pesa el doble, 500 granos.

El problema de un desequilibrio por peso en los timones se acentúa más a menor sea su ACE.

Con menos peso y menos ACE también se acentúan más los problemas por aerodinámica.

Ítem más:

Se ha demostrado científicamente qué existe una masa mínima para que la flecha contenga la energía suficiente para romper huesos si los encuentra:

~650 granos

En el estudio sobre Letalidad de la flecha (parte IV) del Dr. Ashby de 2.005 podemos leer:

The Heavy Bone Threshold

"Adequate penetration appeared to require a total arrow mass of at least 650 grains if any bones at all were encountered.”  

This quote is from the original Natal Study, and dates back a quarter century.

When that study was conducted, analysis of data was by hand.

It is amazing that the above information surfaced from the data.

With all the information amassed since then, and the capacity to sort and analyze data with computer assistance, the only change is that the statement should read “heavy bone” instead of “any bone”.

When heavy bone is hit; ribs of the larger species; or the scapula, femur, humerus, or spine of smaller species; an arrow of approximately 650 grains total mass penetrates the bone with a significantly higher frequency than an arrow below this total weight.

This ‘heavy bone penetration’ demarcation line is not highly altered by arrow impact force; certainly not to the degree one would expect.

Qué traducido dice:

El humbral de hueso duro

"La adecuada penetración parece requerir una masa total de la flecha de al menos 650 granos si encuentra algún hueso"

Esta cita es del Estudio Natal original, y esta fechada hace un cuarto de siglo.

Cuando se realizo ese estudio, el análisis de los datos se hacia a mano.

Es asombroso qué la información anterior aflorase de los datos.

Con toda la información amasada desde entonces, y la capacidad de ordenar y analizar datos con la asistencia de una computadora, el único cambio es qué en la frase debería leerse "huesos duros" en lugar de "cualquier hueso".

Cuando se toca un hueso duro, las costillas de grandes especies, o la escápula, fémur, humero o espina (n.t.: espina dorsal) de especies pequeñas; una flecha de una masa total de aproximadamente 650 granos penetra en hueso con una frecuencia significativamente mayor que una flecha por debajo de ese peso total.

Esta frontera de la "penetración de huesos duros" no resulta muy alterada por la fuerza de impacto de la flecha, ciertamente no en el grado que uno podría esperar.

Más adelante, en la sección correspondiente, Los Informes Ashby, veremos todo esto y mucho más con detalle y datos exhaustivos pero ya te adelanto que los datos confirman claramente lo que el Dr. Ashby nos dice en ese párrafo.

En consecuencia, si realmente queremos ser cazadores responsables, ninguna flecha destinada a caza mayor, aún si las especies que cazamos no son grandes animales cómo los búfalos, ninguna flecha repito, debería tener menos de 650 granos porqué nadie puede garantizar al 100% no impactar en la escápula, fémur, húmero o espina dorsal en alguno de sus disparos.

En cuanto al ACE, el Adelantado del Centro de Equilibrio, el Dr. Ashby sólo fue el primero en hablarnos de ello y con datos por delante, tras él han sido infinidad de profesionales y aficionados los que lo han comprobado y nos han hablado de ello y la cosa no ha quedado ahí si no que se avanzó primero hasta el EACE, el Extremo Adelantado del Centro de Equilibrio y se llegó luego al UEACE, el Ultra Extremo Adelantado del Centro de Equilibrio, siempre buscando y consiguiendo incrementar la penetración de la flecha.

En lo que al parecer nadie ha caído, o si lo han hecho no nos lo han contado con claridad y expresamente, resaltándolo, es que el Adelantado del Centro de Equilibrio, a mayor sea, más corrige los defectos y problemas de vuelo de la flecha.

Un ejemplo:

Sacamos a pasear un pequeño perro, un chihuahua.

Tirando de la correa podemos llevarlo a donde queramos o impedir que vaya a donde quiera el.

Sacamos a pasear un gran perro, digamos un terranova, raza en la que algunos machos llegan a alcanzar e incluso superar los 90 Kg y que tiene el record de un macho que superó los 120 Kg.

Tirando de la correa quizás podamos llevarlo a donde queramos pero seguramente con mucho trabajo, lo que no esta nada claro es que vayamos a poder impedirle que vaya a donde quiera ir.

Un ACE bajo es cómo un chihuahua tirando del resto de la flecha.

Un ACE alto es cómo un terranova cada vez más y más grande a más elevado sea y lleva al resto de la flecha a donde quiera que vaya, independientemente de lo que el resto de la flecha "quiera" o no hacer.

Así qué elevar el ACE, además de mejorar la penetración de tus flechas, quizás no logre hacer que vuelen bonito, pero a buen seguro va a minimizar los efectos de una buena parte de los factores que pueden desviar el vuelo de las flechas apartándolas de sus objetivos.

Y, sobre todo, es un ajuste rapido y sencillo de hacer que no requiere medir ni controlar nada, tan solo añadir entre la punta y el casquillo unos insertos pesados.