El legado de Ishi, el último indio Yana

Enviado por Sombra el Jue, 25/07/2019 - 03:06

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El legado de Ishi, el último indio Yana

Ishi, el ultimo yahi del pueblo Yana dejó un legado, un legado múltiple.

Créditos

Documento original traducido y comentado: Yahi Archery

Autor: Saxton T. Pope

Publicado por: University of California Publications in American Archaelogy and Ethnology Vol. 13, No. 3, pp. 103-152, plates 21-37

Publicado el: March 6, 1918

Traducción comentada al español por: Ricardo Gascó, 2.019

Por una parte la historia, la tragedia, el genocidio del pueblo Yana quedó registrado y ha llegado hasta nosotros gracias a la existencia de Ishi y a la dedicación y el trabajo del Dr. Saxton T. Pope transmitido en sus textos: "The Story of The Last Yana Indian" y el presente "Yahi Archery"

Por otra parte, esa historia, esa tragedia, ese genocidio apenas descrito en "La historia del ultimo indio Yana" me motivo a mi a escribir aquí todo lo que puedes leer en España y las Españas Americanas qué tengo la esperanza de que se difunda y donde planteo un nuevo paradigma desde el que contemplar la historia, nuestra historia y la de todos los indígenas americanos.

Y, por último pero no menos importante Ishi, al compartir sus conocimientos con el Dr. Pope, nos trajo hasta el presente las técnicas de fabricación de arcos y flechas de los indígenas norteamericanos más ancestrales de que tenemos noticia exacta y precisa.

Ishi prácticamente nos puso una pequeña parte del conocimiento sobre la fabricación de arcos y flechas del hombre del paleolítico delante de los ojos y el Dr. Saxton T. Pope registró ese conocimiento y lo puso a nuestro alcance en su artículo Yahi Archery para la American Archaelogy and Ethnology de las Publicaciones de la Universidad de California en 1.918 que aquí traduzco íntegro y comento.

No hay ninguna otra información más amplia y completa que esta en la qué poder basar la arqueologia experimental en lo que respecta a la fabricación de los arcos y flechas de los indígenas norteamericanos.

Leamos lo que en 1.918 nos relataba y explicaba el Dr. Pope.

 

Sobre los Comentarios

El documento original, Yahi Archery es del 6 de Marzo de 1.918.

Cuando el Dr. Pope lo escribió lo hizo desde el punto de vista, los conocimientos y los prejucios de un estadounidense de principios del siglo XX.

Hoy, 101 años después y prácticamente transcurrida ya una quinta parte del siglo XXI, desde mi punto de vista y siempre partiendo del reconocimiento y el respeto a la significativa labor del Dr. Pope, entiendo que se hace necesario comentar y explicar algunas cosas.

© 2.019 Ricardo Gascó para la traducción al español y los comentarios

Arquería Yahi

Contenidos

  1. Introducción
  2. Términos técnicos
  3. El arco
  4. La flecha
  5. Fabricación de puntas de flecha
  6. El carcaj
  7. Manejando el arco
  8. Registros de Ishi con el arco
  9. Métodos de caza
  10. Explicación de las imágenes

 

1. Introducción

La arquería es un arte casi perdido.

Entre las gentes civilizadas sobrevive sólo cómo un juego.

No obstante, es bien conocido qué incluso tan sólo hace dos siglos el arco fue un vigoroso competidor de las armas de chispa en los arsenales de guerra.

Benjamín Franklin al inicio de la Revolución estadounidense consideró seriamente la posibilidad de armar las tropas americanas continentales con arcos largos, cómo un arma más barata y efectiva que los mosquetes de chispa1.

Comentario

La segunda cita a pie de página conduce a un texto publicado en 1.871 sobre un fragmento de la Relación de Álvar Nuñez Cabeza de Vaca, así que creo que será más objetivo leer en el facsímil de un documento más original lo que Álvar Nuñez realmente contó y no las ideas sobre ello de un autor estadounidense del siglo XIX, por lo qué en la misma nota a pie de página facilito un enlace al documento íntegro.

Así cómo que incluso la arquería del indio americano fue, durante los primeros períodos de ocupación, sustancialmente tan efectiva cómo los mosquetes de ese período, tal y cómo lo demuestran los registros históricos de algunos de los exploradores2 .

Tal arquería aborigen, por supuesto, ha sufrido una gran decadencia desde que el rifle ha suplantado al arco. Ahora está prácticamente extinta.

Es un hecho, tenemos muy poca información precisa sobre cómo los indios usaban sus armas y aún menos sobre cómo las fabricaban.

El presente documento es un intento de presentar los hechos correspondientes a una tribu, la Yahi o los indios del Arroyo del Ciervo del centro-norte de California, la parte más meridional de los Yana3 representados en la persona de Ishi, su último superviviente, que vivió desde 1.911 hasta 1.916 en la Universidad de California.

El documento se ocupa primero de los muy interesantes métodos de los Yahi para fabricar los implementos de arquería y, segundo, de su estilo de tiro.

Comentario

Me permito poner en duda esta afirmación del Dr. Pope.

Sus impresiones al respecto están basadas tan sólo y principalmente por su experiencia con Ishi, cuyos conocimientos sobre las técnicas de fabricación de arcos y flechas, pese a lo valiosos e importantes que son para nosotros, al haber sido desgajado de su pueblo en su más tierna infancia y habiendo sido enseñado por su tío, un niño en aquel momento, no podemos tener la certeza de que sean los mejores pese a sus esfuerzos por buscar la perfección.

Hay que recordar que la actuación de los arqueros civilizados, que practican con el arco cómo deporte, sobrepasa muchísimo a estos salvajes. Es un hecho curioso que la arquería esta alcanzando la perfección sólo cuando el arco ya está obsoleto cómo arma seria. Es interesante, no obstante, comparar el "estilo" Yahi con el de estos más habilidosos arqueros que siguen las reglas del juego moderno.

Ishi, el informante nativo del presente documento, proviene de una tribu famosa por su combatividad. El grupo vivió en gran medida en la naturaleza salvaje y el arco era su gloria y su deleite. No tenemos razones para creer que su habilidad o la calidad de sus armas fuese inferior a las del americano salvaje promedio. Sobre el informante en si mismo, lo siguiente debe ser dicho:

Ishi amaba su arco como ninguna otra cosa en su posesión.

Conocía lo que era un arma (n.t.: de fuego, se entiende), pero no había disparado ninguna antes de 1.911 cuando entró en la civilización.

El arco era lo que había usado desde la infancia.

Comentario

"Tomaron" es un bonito eufemismo por "expoliaron".

El "campamento" eran dos chozas y "el resto de su gente" su anciano tio y su aún mas anciana madre.

El hecho es que esos individuos les robaron todo lo que esos tres supervivientes Yana tenían en sus chozas:

Arcos y flechas, utensilios de pesca, prendas de abrigo y pieles, e incluso sus reservas de salmón seco.

Haber tenido que huir de ellos y ser despojados de todo lo que poseían condujo a que los dos ancianos con los que convivía Ishi, su madre y su tío, muriesen presumiblemente por exposición.

Cuando lo capturaron no tenía armas, aunque los que descubrieron por primera vez el campamento donde vivía el resto de su gente tomaron un arco y muchas flechas de su alojamiento. Algunas de estas flechas fueron recuperadas, unas por la generosidad de sus descubridores y otras por compra, pero su arco original esta desaparecido.

Lo que el autor conoce de la arquería de Ishi está basado en sus tres años de asociación con él. Durante ese periodo se dedicaron muchas horas en fabricar arcos y flechas, en hablar sobre disparar, en practicar el tiro sobre blancos, y en salidas de caza en los campos y bosques.

Durante los años 1.913 y 1.914 hubo oportunidad para dos largas salidas a las montañas en su compañía. El Dr. J. V. Cooke y quien escribe esto comenzamos la práctica del tiro con arco en 1912 bajo la guía de Ishi, al principio según los propios métodos indios, aunque luego seguimos el estilo inglés.

Al principio Ishi fue nuestro maestro en puntería, pero tras unos meses fuimos capaces de superarlo en el tiro al blanco, y de igualar sus actuaciones disparando a caza. Esto no implica una mayor habilidad por nuestra parte, si no que apunta claramente a la real superioridad de los métodos "civilizados".

Comentario

El ultimo gran progromo contra los indios Yana se llevó a cabo en 1.872 y de el escaparon apenas una docena de mujeres, ancianos y niños.

Cuando Ishi fue capturado en 1.911 le estimaron unos 40 años de edad.

1.911 - 1.872 = 39

Eso indica qué todo lo que Ishi pudo aprender sobre la fabricación de arcos y flechas lo aprendió de su tío que, junto a su madre, fue a todo lo que quedo reducida su tribu.

Tanto su tío como su madre, ancianos, vivían cuando sus chozas fueron expoliadas en 1.908, y su madre parecía mayor que su tío, así que éste, que fue quien necesariamente enseñó a Ishi, debió ser un niño o cómo mucho un preadolescente cuando su tribu fue exterminada porqué es presumible qué de haber tenido mas de once o doce años habría intentado participar en la defensa y sido masacrado.

En consecuencia los conocimientos sobre la fabricación de arcos y flechas y su uso que transmitió a Ishi debían ser tan sólo los más básicos.

Hablando de las técnicas de fabricación usadas por Ishi, debe recordarse que él adoptó rápidamente herramientas civilizadas en su trabajo. La navaja y la lima sustituyeron a la hoja de obsidiana y al raspador de arenisca. Solo regresó a sus formas primitivas cuando se le pidió que mostrara los procesos que realizó anteriormente.

Era un trabajador muy dedicado y detallista. Su habilidad e ingenuidad eran deliciosas de observar. En el Museo de la Universidad no hay mejores puntas de flecha, ástiles y arcos que los hechos por él. Probablemente los mejores qué jamás se hicieron en ninguna parte.. Su ojo para la forma y la simetría era perfecto.

 

2. Términos técnicos

Un arco tiene las siguientes partes:

Un dorso, la parte más alejada del arquero.

Un seno o vientre, el lado encarado al arquero, cuando se abre.

Una empuñadura o agarre de la mano, la porción cercana al centro para sujetar el arma.

Palas, las partes entre la empuñadura y sus extremos.

Esos extremos usualmente tienen muescas, o algunas estructuras (n.t.: un estriado por ejemplo) para mantener la cuerda en su posición, denominadas asientos.

El proceso de doblar un arco y unir la cuerda a los extremos se denomina armado (n.t.: literalmente "vigorizar" o "reforzar" en el inglés original).

La cantidad de tracción en la cuerda, necesaria para llevar a una flecha a una distancia adecuada antes de descargarla desde el arco, se puede determinar en libras mediante una balanza o peso. Esto se denomina el "peso" del arco (n.t: peso en el original inglés, en español lo denominamos potencia).

 

3. El arco

Ishi llamaba al arco man'i. Hizo arcos de muchas maderas mientras estuvo en observación, pero durante una expedición a su país tres años después de su captura, nos mostró el árbol con el qué se hacian los mejores arcos. Era el enebro de montaña (n.t.: Juniperus scopulorum). Preparó una duela (n.t.: una seccion de madera básica para, a partir de ella, formar un arco) de uno de estos árboles allí mismo, aunque más tarde se estropeó.

Comentario

Se refiere a las hachas metálicas, obviando que en multitud de yacimientos arqueológicos en torno a todo el mundo se han hayado hachas de piedra

Él describió otro árbol del que su tribu hacía arcos, aparentemente un cedro de incienso (n.t.: posiblemente un Calocedrus decurrens, qué, pese a su nombre vernáculo, no se trata de un árbol de la familia de los cedros si no de la de los cipreses). Estos, dijo, eran talados por un hombre en su tribu que poseía un hacha de hierro, y rajado con cuñas de cuerna de ciervo en duelas del tamaño adecuado. Para obtener la madera para su arco rompió una rama del árbol, lo que parece haber sido lo usual en los días anteriores a las hachas.

Comentario

Estimo cómo más probable que la palabra Atsugewi signifique "de pelo aspero" dado qué la palabra Chanoyani puede hacer referencia a un pelo graso, de ser esto así al parecer la lengua Yana compartiría raíces con la lengua Japonesa ya que en japonés atsuge, 厚毛, significa "pelo grueso" y noyani, の脂, pronunciado "no abura", "grasa de" (cha es te por lo que Chanoyani en japones es literalmente "grasa de te").

El indio que poseía el hacha parece haber sido el fabricante de arcos del vecindario. También poseía un largo cuchillo, y era conocido cómo Chanoyani, esto es, Atsugewi o Indio del Arroyo del Sombrero.

Ishi nos contó muchos relatos sobre sus azañas con el arco.

Ishi denominaba la madera de enebro cómo nogu'i.


Su nombre para ella era washulogos'i y sabia que sus hojas ingeridas eran venenosas.Decía no haber usado la madera de tejo, aunque sabia de ella y de que otras tribus la usaban.

Mientras que estuvo con nosotros uso eucalipto, roble teñidor, cedro rojo (tiyun'i), nogal, fresno, enebro y tejo para sus arcos.

Todos ellos fueron de la misma apariencia general y tamaño, y todos fueron reforzados con tendón.

Comentario

Una vez más en el hecho de no utilizar el tejo se ve la inexperiencia propia de un niño, su tío, al que presumiblemente le habrían indicado que no intentase fabricarse arcos con ella por su toxicidad, quizás prohibiéndoselo sin más explicación, prohibición convertida en costumbre que el trasladó a Ishi.

ATENCIÓN, en realidad todo el árbol en si es venenoso, incluida su savia y sus frutos, de hecho incluso parecen serlo los efluvios que desprende y existe la tradición popular de qué el tejo no se debe usar como leña, y menos para cocinar, ni dormir en sus proximidades

El tejo, naturalmente, produjo la mejor arma.

Su estándar de medida para un buen arco era sujetar una duela diagonalmente sobre su pecho con una punta en su mano derecha en la cadera y el brazo izquierdo extendido para afuera en un ángulo de 45 grados sobre la horizontal.

La distancia entre estos puntos es la longitud apropiada para un arco.

Esta medida era en su propio caso de cuatro pies y dos pulgadas (n.t.: 1,27 m).

El ancho del arco a la mitad de cada pala era de tres o cuatro dedos, según se desease un ligero arco de caza o un potente arco de guerra.

La forma de su arco era una corta, plana, duela con sus palas más anchas en el centro que en la empuñadura, con sus extremos en ocasiones recurvados, afinados graciosamente a pequeños, cortos, asientos en sus puntas.

Comentario

Nuevamente el desconocimiento del niño:

Más que no tener una opinión formada respecto a cuando cortar la madera o cuanto tiempo curarla Ishi lo que no tenia era un conocimiento transmitido sobre ello.

Su madera, después de ser dividida o parcialmente extraído un bloque de una rama, era colocada en posición horizontal en un lugar cálido y protegido. Ahí se curaba. Pero en cuanto a qué época del año cortarla, o cuánto tiempo curarla, Ishi parecía no tener opiniones establecidas.

El proceso de formar el arco era rasparlo con sílex o con obsidiana. Con infinita paciencia y cuidado reducía la madera a las dimensiones apropiadas. Para el trabajo de acabado usaba arenisca.

Las dimensiones de dos de sus mejores arcos eran las que siguen:

Numero 1 - 19.590 (n.t.: el numero hace referencia al catalogo del museo de la Universidad de California)

Longitud, 44 pulgadas (n.t.: 111,76 cm) Diámetros, en la empuñadura, 5/8 (n.t.: 1,59 cm) por 1 1/2 pulgadas (n.t.: 3,81 cm), a media pala 9/16 (n.t.: 1,43 cm) por 1 7/8 pulgadas (n.t.: 4,76 cm), a los extremos 5/16 (n.t.: (0,79 cm) por 3/4 pulgadas (n.t.: 1,9 cm). Potencia, 40 libras (n.t.: 18,14 kg).

Arco en posesión del autor. Mostrado en uso en la imagen 31.

Longitud, 54 1/2 pulgadas (n.t.: 138,43 cm). Diámetros, a la empuñadura 3/4 (n.t.: 1,9 cm) por 15/8 n.t.: 4,76 cm), a media pala 1/2 (n.t.: 1,27 cm) por 1 3/4 pulgadas (n.t.: 4,44 cm), a los extremos 1/4 (n.t.: 0,64 cm) por 1/2 pulgadas (n.t.: 1,27 cm). Potencia 45 libras (n.t.: 20,41 kg).

Comentario

Y nuevamente asoma la falta de conocimientos del niño que era su tío cuando se vió sobreviviendo al exterminio de su tribu sólo con su hermana y su pequeño sobrino, quizás incluso aún no nacido, al no entender la importancia de mantener la integridad de la albura, la capa de madera más flexible en cualquier árbol porque los débiles arcos de los niños con su escasa apertura no precisan de esa capa flexible que incrementa la resistencia del arco a la fractura al flexarse.

Parecía no tener un gran respeto, al revés que los ingleses, por la madera de la albura del tejo o el cedro.

Aunque la colocaba en la parte posterior de su arco (n.t.: en el dorso), no dudaba en cortar su grano para lograr una forma simétrica, y con la misma frecuencia quitaba la mayor parte de la misma, dejando tan sólo un fino estrato de albura en cada borde.

En la empuñadura la sección del arco era oval, mientras que la sección a media pala era mucho más plana.

En muchos de sus arcos las ultimas seis pulgadas de las palas eran recurvadas. Esto lo conseguía sujetando el dorso del arco, en ese punto, sobre una roca caliente mientras aplicaba presión a los extremos, doblando la madera sobre la piedra, flexando la madera adelante y atrás hasta que la curvatura requerida era obtenida. Entonces, mientras que la madera se enfriaba, Ishi la mantenía presionada contra su rodilla, que protegía con un trozo de piel de ciervo.

Arco corto de Ishi con sus proporciones y dimensiones
Arco corto de Ishi con sus secciones y medidas, vista en planta y perfil.

 

Después de que el arco estuviera formado y acabado el suavizado del vientre, los tendones se aplicaban al dorso, que se había dejado bastante áspero.

Comentario

Al menos para mí lo de usar la fascia, esa especie de telilla blanca que separa las masas musculares (y los órganos y otras partes del cuerpo) es una completa novedad ya que jamás había oído o leído ninguna referencia a ello.

Me asalta la duda de sí hay que achacarlo también al desconocimiento del niño que fue su tío, de si era un paso intermedio para que los niños aprendiesen a integrar un refuerzo en principio más fácil de manejar y adherir que los trozos de tendón o si es una técnica, un material más bien, de refuerzo no documentada aún.

Seria una buena forma de recubrir los tendones y contenerlos en su sitio aunque tal y como está redactado el texto da la impresión de que la ponía antes que los tendones o en lugar de ellos.

En cualquier caso es algo que se debería probar e investigar.

Como refuerzo para su arco, Ishi usaba tanto la fascia dorsal obtenida de un ciervo, o extraía los largos tendones, bama, de las patas traseras. Estas tiras eran desde ocho a catorce pulgadas de largas (n.t.: de 20,32 cm a 35,56 cm), y cuando se secan tienen aproximadamente el espesor de un pergamino.

Para preparar para el uso este tejido él lo empapaba en agua caliente durante varias horas.

El cubría la parte posterior de su arco, la cara que tiene la madera de albura en ella, con cola. En su estado nativo el fabricaba esta cola, tal y como contó, hirviendo la piel de un salmón y macerándola en caliente.

Mientras estuvo con nosotros se mostró muy entusiasta con nuestra cola liquida común y desdeñó el uso de la cola caliente de carpintería.

Permitía secarse la capa de cola. Entonces, teniendo los tendones húmedos, masticaba esas tiras hasta que estaban blandas y pulposas y, entonces, cuidadosamente las depositaba en lineas paralelas en el dorso (n.t.: del arco), superponiendo los extremos a medida que lo hacía.

Este proceso requería una gran cantidad de tejido y mucha paciencia.

Habiendo aplicado el tendón, lo fijó con tiras de corteza de arce enrolladas en espiral en torno al arco. Después de cubierto este primer paso (n.t.: tras haberse secado) las retiró.

Cuando el tendón se seca se contrae y tiende a estirar de los extremos del arco en una posición inversa. Una vez sucedía esto, él aplicaba más cola a la superficie.

Varios días más tarde, cuando todo el refuerzo estaba completamente seco y endurecido, lo limó y raspó muy fino, limando los margenes superpuestos nivelándolos con los cantos de su arco.

Comentario

Este añadido de tendón tiene la finalidad evidente de reforzar el fino extremo de las palas en los asientos de la cuerda.

Hay documentados casos en los que ese refuerzo se realiza adhierendo trozos de cuerno o hueso e incluso de madera de mayor dureza , pero el refuerzo de tendón también parece una buena opción.

Durante el proceso de refuerzo dobló varias tiras de tendón sobre las puntas del arco.

Ahora enrolló o envolvió los finales del arco con tiras de tendón, cubriendo apropiadamente los asientos de la cuerda y bajando sobre una pulgada (n.t.: 2,54 cm) en la pala.

Entonces dejaba reposar su trabajo durante días o semanas, exponiéndolo a la luz solar y permitiendo a la madera curarse por completo.

Durante ese periodo de espera fabricó la cuerda o chalman'i.

Los tendones utilizados para esto eran de mejor calidad que los utilizados anteriormente y se obtuvieron del grupo externo más delgado de tendones en la espinilla de la pata del ciervo. Los estrajo de su origen en los grupos musculares desgarrándolos con sus dientes.

Si estaban frescos simplemente masticaba este tejido y lo cardaba aparte en hilos no más grandes que las fibras de seda suelta.

Si estaba seco lo empapaba en agua caliente antes de masticarlo.

Comentario

Es posible, nuevamente, que el construir la cuerda con un sólo torcido (que no hebra, cada torcido se forma con hebras, de tendón en este caso) sea porque a los niños aun no se les enseñase a formar cuerdas con dos torcidos (retorcidos) enrollados sobre si mismos en diferentes direcciones para que luego, al acoplarlos juntos, formen un cordón estable ya que la tendencia de cada uno a destorcerse contiene la del otro.

La forma de realizar la vaga, simplemente retorciendo su extremo sobre la cuerda y recubriendo solo esa parte con tendon enrollado sobre ella, sin recubrir la vaga misma con tendón, siendo cómo es una de las zonas con mas rozamiento, también apunta a lo mismo.

Entonces procedía a retorcer una cuerda fijando un manojo de tiras de tendón a un punto fijo y retorciendo el otro extremo entre sus dedos en una hebra única.

Tal y como iba formando la cuerda añadía más hebras de tendón, fabricando un cordón muy apretado, de un giro simple y un octavo de pulgada (n.t.: 3,17 mm) de grosor.

Cuando alcanzó sobre los cinco pies de largo (n.t.: 152,4 cm), retorció y aseguró el extremo proximal, dejando su cuerda retorcida tensada entre dos puntos.

El último paso de la fase de suavizado lo cumplimentó aplicando saliva y frotando arriba y abajo toda su longitud.

A la cuerda se le permitió entonces secarse.

Su diámetro final era de unos tres treintaavos de pulgada (n.t.: 2,54 mm).

Una vez estuvo seca él formó una vaga en un extremo doblando para atrás unas tres pulgadas (n.t.: 7,62 cm) de cuerda, afinándola raspándola y envolviéndo firmemente dos de las tres pulgadas (n.t.: 5,08 de los 7,62 cm ) con más tendón.

Comentario

Y una vez más se delata con todo ese desconocimiento que su tío, su instructor, no había adquirido aún los conocimientos de su tribu cuando se vio desgajado de ella:

No sabe de nudos mas que lo mas básico ni hacer una vaga atrapando el extremo entre los dos torcidos de la cuerda y recubre con tendón enrollado la unión de la vaga pero no la misma vaga ni la zona de encoque de la flecha

Él parecía no tener idea de hacer empalmes, ni sabía ningún nudo inteligente.

Más aún, él jamás uso cola en este punto.

De hecho esta vaga era la parte más débil de la cuerda y no era infrecuente que se deshiciese, entonces, disgustado, él podía atar una simple lazada anudada y olvidar el acabado efecto de una autovaga sin nudo.

No tenía ninguna idea de recubrir su cuerda en el punto de encoque, donde se emplaza la flecha, con cualquier enrollado.

En esta fase, Ishi estaba listo para encordar el arco.

El designaba el final de la duela que crecía en la parte alta del árbol cómo la "cara" chunna y sobre el asiento de la cuerda de este extremo deslizaba la vaga de su cuerda.

Equivocarse y no disparar con este extremo arriba, decía, puede causar que la flecha yerre el blanco.

Comentario

Por más que intento reproducir ese procedimiento de encordado no lo encuentro posible.

El párrafo parece mal redactado o el procedimiento mal descrito.

El procedimiento que parece más razonable es:

Posición, en cuclillas, pierna izquierda más flexionada y con el pie izquierdo más retrasado qué el de la derecha.

Extremo superior sobre el tobillo izquierdo, empuñadura bajo rodilla derecha, vientre del arco encarado a adelante, conta la parte posterior de la rodilla derecha, pala inferior alzada por el lado derecho, cuerda suelta sobre el muslo derecho, se flexa ayudado de la mano derecha y se retiene en posición con la mano izquierda para colocar la cuerda en el extremo inferior alzado enrollándola en el con la mano derecha.

Para encordar el arco por primera vez, se acuclillaba, colocando el extremo superior tras su talón izquierdo, el vientre (n.t.: la parte interior del arco) encarada a él, la empuñadura contra su rodilla derecha, la pala inferior alzada en su mano izquierda.

En esta posición doblaba el arco y ligaba la cuerda en torno al otro asiento.

Su método de asegurar la cuerda era como sigue:

La enrollaba dos veces en torno al asiento, pasaba por debajo de la cuerda, volvía atrás y la enrollaba en la dirección opuesta varias vueltas, entonces fijaba el extremo con varios nudos deslizantes.

Normalmente el hacia su cuerda con un extremo afinado que le resultaba más fácil de fijar.

Entonces él soltaba cautelosamente su arco y observaba su curvatura.

En días fríos Ishi calentaba su arco sobre un fuego antes de intentar abrirlo.

El arco ideal era, para su mente, curvado en un arco perfecto en todos sus puntos, y formando un creciente (n.t.: media luna quiere decir) a plena apertura.

El centro se dobla con las palas y es el punto más débil del arco.

El abría un arco de cuarenta y cinco pulgadas (n.t.: 114,3 cm) veinticinco pulgadas (n.t.: 63,5 cm).

Ninguna madera de tejo puede alcanzar un arco tal sin refuerzo. De hecho rompió dos duelas de arco probándolas a mi petición antes de la aplicación del tendón.

Donde el contorno mostraba que el arco era demasiado duro, el lo limaba o raspaba por el vientre (n.t.: la cara interna que enfrenta al arquero), de forma que gradualmente distribuía la curvatura por igual a lo largo de todo el arco.

Sobre la mitad enrollaba una cinta de piel de ciervo, haciendo una empuñadura de unas cinco o seis pulgadas de ancha (n.t.: 12,7 cm o 15,24 cm). Esta correa de piel de ciervo era una media pulgada (n.t.: 1,27 cm) de amplia y corría en espiral sobre el arco, sin superponerse, fijada en cada extremo mediante una envoltura adicional de cuerda o tendón.

Comentario

Nuevamente todo apunta a que su tío era tan niño cuando su tribu fue exterminada que no había adquirido conocimientos sobre recubrir el arco para protegerlo.

No tiene sentido recubrir el arco de un niño, ni va a salir a usarlo con mal tiempo ni es vital para la caza, solo es algo que usa para aprender hasta que llegue el tiempo en que tenga su primer arco de verdad.

Ishi no mostraba tendencia a recubrir su arma con grasa, ni a aplicar ninguna capa protectora, aunque posteriormente aprendió el valor de la laca para preservar su refuerzo de la humedad.

La gran aversión que tenía a disparar cuando había cualquier niebla o humedad en el aire seguramente venia de que su arco no disponía del recubrimiento de grasa, cera o resina tan frecuentemente usado por los arqueros en otras partes del mundo.

Normalmente Ishi no hacia ningún esfuerzo para decorar su arco, pese a que hablaba de pintarlo, lo qué me impulsó a inferir que eso sólo se hacia tras que el implemento hubiese mostrado alguna virtud peculiar o hubiera participado en algún acto de valor.

El único arco que él embelleció mientras estuvo con nosotros lo marcó con tres lineas verdes transversales justo sobre la empuñadura y bajo los asientos de la cuerda, y tres largas líneas serpenteantes corriendo por su dorso.

Dijo que el rojo también era un color adecuado.

Cuando estuvieron acabados y curados, estos arcos tiraban, o "pesaban", cuando se abrían hasta las veinticinco pulgadas, entre treinta y cinco y cincuenta libras.

Su arco de caza favorito tenia una potencia de cuarenta libras.

Cuando no estaba usándolos él mantenía sus arcos en un carcaj de piel, o envueltos en una tela. La cola de un león de montaña era considerada una admirable funda para un arco.

El arco se dejaba siempre en una posición horizontal.

Tener un arco alzado, de acuerdo con sus teorías, era mantenerlo trabajando, si se dejaba plantado podía "sudar" y volverse débil.

Comentario

Todas esas ideas sobre los arcos confirman mis suposiciones:

Ishi no tuvo hijos así que al niño al que se le prohibían esas cosas era él y era su tío, que escapó siendo un niño de la matanza, el que se las prohibía recordando, no sabemos con que grado de certeza, lo que le prohibían a él.

El no mantener el arco montado, no estando protegido contra la humedad, era más importante si cabe, ya que si el tendón adherido adquiria humedad el refuerzo perdería tensión y, por lo tanto, el arco potencia.

Si un niño tocaba un arco, le transfería mala suerte. Ningún niño debía pasar sobre el mientras este permanecía tumbado en el suelo, porque eso podía causar que disparase torcido. Si una mujer tocaba el arco de Ishi era una grave contaminación. El arco debía ser lavado y limpiado con arena.

Era muy cuidadoso con no mantener su arco montado demasiado tiempo por lo qué aparejó su vaga con un trozo de cuerda, se extendía desde el asiento a la vaga y servía para evitar que la cuerda se saliera de su sitio mientras el arco estaba desarmado.

Tras desencordarlo en ocasiones le daba a su arco una ligera curvatura contraria para restaurar su rectitud; lo qué es considerado una pésima practica por los arqueros ingleses.

Un buen arco era aquel cuya cuerda emitía una nota musical alta cuando era percutida con una flecha o pellizcada con los dedos. Debería sonar la nota "tin, tin, tin". Ese era el "arco del jefe". A aquel cuya nota estaba muerta o no era musical Ishi lo trataba con desprecio.

Comentario

La canción, la leyenda que cantó Ishi acompañadose de su arco, es posible que haya sido mal entendida por el Dr.Pope o quizás le fuera mal transmitida a Ishi.

Parece más lógico que narre, explique, el uso de plumas para vestirse y estar abrigados en un periodo frío, posiblemente provocado tras alguna importante erupción volcánica.

Colocando el extremo superior de su arco armado en un lado de su boca abierta y percutiendo gentilmente la cuerda a mitad camino entre el extremo y su centro producía claras notas musicales. Esto sonaba como nuestra arpa judía (n.t.: hace referencia a un lamelófono o arpa de boca) y alterando la forma de su cavidad bucal era capaz de crear una serie de tonos suficiente para formar una melodía relativa a hechos maravillosos con el arco.

Cantó sobre un gran arquero que mojó la punta de su flecha en el mar, luego en el fuego, abrió su poderoso arco y le disparó al sol. Su flecha voló como el viento del norte, entró por la puerta del sol y apagó su luz. Entonces todo el mundo se volvió oscuro, los hombres temblaban de frío, y en aquel tiempo les crecieron plumas en sus cuerpos para mantenerse calientes.

 

Y hasta aquí los tres primeros capítulos de la obra original.

En la siguiente entrega veremos que nos contó el Dr. Pope sobre las flechas de Ishi, sus puntas y su carcaj, incluyendo su confección.

  • 1. Ver carta de Benjamin Franklin al Mayor-General Lee, en "Memorias de el tardío Charles Lee, segundo al mando en el servicio de los Estados Unidos de América durante la revolución". Londres, 1792, p. 240.
  • 2. Ver, por ejemplo, la narración de Cabeza de Vaca sobre los indios de La Florida, en Buckingham Smith, Relación de Alvar Nunez Cabeza de Vaca, New York, 1871, p. 30. (n.t.: O, si lo prefieres puedes consultar en linea un documento más cercano al original, siguiendo este enlace: http://memory.loc.gov/cgi-bin/ampage?collId=rbesp&fileName=0007//rbesp0… y si deseas acceder a la muy interesante colección completa de tres volúmenes, este otro: http://memory.loc.gov/cgi-bin/ampage?collId=rbesp&fileName=0007//rbesp0…
  • 3. Edward Sapir ha publicado Yana Myths en el volumen 9 de la presente serie (n.t.: no he podido encontrar en linea el documento en la serie a que se refiere esta nota a pie de página, pero una versión del documento original al que parece hacer referencia esta nota lo puedes encontrar siguiendo este enlace http://www.sacred-texts.com/nam/ca/yat/index.htm.)