La mayor liberación de la historia de la humanidad

Enviado por Sombra el Vie, 04/10/2019 - 08:43

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La mayor liberación de la historia de la humanidad

Tras el descubrimiento de América el Papa Alejandro VI, la Santa Sede, nos concede "...las Islas y Tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir..." otorgando plena potestad sobre ellas y sus habitantes, encomendando que se les proteja y de a conocer la Fe Católica.

Eso es, poco más o menos, lo que está en el imaginario general.

Más desconocido suele ser que esa concesión no se hace en un sólo documento si no en cuatro, a saber:

  1. Breve Inter caetera del 3 de mayo.
  2. Bula menor Inter caetera del 4 de mayo.
  3. Bula menor Eximiae devotionis del 3 de mayo.
  4. Bula Dudum siquidem del 26 de septiembre.

En ellas hay varios aspectos interesantes pero a los efectos de este artículo en particular quiero señalar lo que aparece en la tercera, en la Eximiae devotionis del 3 de Mayo.

En ella el Papa afirma que los Reyes Católicos disfrutarán en sus nuevos territorios de los mismos privilegios otorgados a los reyes de Portugal "en las partes de África, Guinea y la Mina de Oro" en bulas de papas anteriores.

Eso es interesante cuando vemos la actuación de Portugal en esos territorios y la comparamos con la de España.

Si buscamos información al respecto en la Wikipedia vemos que nos dice:

Guinea fue el nombre dado a partir del siglo XIV a una región costera imprecisa del Atlántico que probablemente correspondía a la zona situada entre los actuales estados de Gambia y Angola, en África.

Y, si seguimos leyendo:

Asimismo es una de las regiones más pobladas de África, siendo la cuna de grandes reinos e imperios africanos y unos de los lugares de donde fueron extraídas mayor número de personas esclavizadas entre los siglos XV y XIX.

La rica historia de Guinea comprende la de los imperios de Malí, Achati o Ashanti, Dahomey, el imperio yoruba de Oyo, y el reino de la ciudad estado de Benín entre otros. Región tradicionalmente productora de oro y nuez de kola así como deficitaria en sal, sostuvo un importante comercio con el Área del Sahel. Con la llegada de los europeos y meced al tráfico de personas esclavizadas los reinos esclavistas se consolidan al tiempo que se debilitan las estructuras políticas no esclavistas. El área cae en la decadencia más absoluta a partir del siglo XIX y con la subsiguiente invasión europea se sella la desaparición de la soberanía de los reinos tradicionales.

Podemos seguir profundizando en ello pero es bastante obvio lo que se hizo en esas tierras y se evidencia nuevamente por algo que a día de hoy no se puede ocultar:

La abundancia de pobladores descendientes de esos esclavos negros que los portugueses primero y sobre todo los britanicos después "comercializaron" para medio mundo y, en especial, sus colonias y las colonias británicas en América.

En cualquier caso, a los efectos de este artículo simplemente señalar la diferente actuación:

España pudo haberse "asociado" o llegado a acuerdos "comerciales" con los pueblos esclavistas de América, si, ESCLAVISTAS, que tenían sometidos y sojuzgados a otros pueblos americanos y que, además de usarlos cómo esclavos y víctimas propiciatorias para los sacrificios humanos que sus creencias exigían les explotaban económicamente y, en lugar de eso, lo que se hizo fue apoyarse en esos pueblos oprimidos y sojuzgados y sumarse a ellos, actuando en cierto modo cómo catalizador, para que se liberasen de sus opresores.

 

Las Conquistas

Algunas de las conquistas más notables son:

  • Conquista del Perú por Pizarro con 180 hombres.
  • Conquista de México por Cortes con unos 400 hombres a pie, 15 a caballo y 6 cañones.
  • Conquista de los incas por Almagro con unos 500 hombres.

Y ahí vemos el problema de la versión que se nos da de la Conquista:

Esas tres conquistas se culminaron con menos de 600 españoles.

Se dirá que contábamos con armas de fuego pero seamos realistas, un mosquete de la época requería, siendo muy experto, entre uno y dos minutos para su recarga, tenia un alcance de apenas unos cincuenta metros y una precisión que seria más acertado denominar más bien cómo imprecisión.

Pongamos sobre el terreno no a seiscientos si no a mil conquistadores, todos ellos con mosquete, lo que por demás no solía ser el caso y, enfrentados a ellos una fuerza tan sólo diez veces superior, diez mil indígenas.

Quizás la primera andanada les hubiera asombrado y dispersado y, si se produjo cuando estuvieran a menos de cincuenta metros, causado una mortandad, suponiendo un 100% de precisión y eficacia de esos mosquetes, de mil indígenas.

No es descabellado suponer qué esa primera reacción les diera a los españoles tiempo suficiente para recargar y que incluso eso mismo ocurriese con las tres o cuatro primeras descargas, pero quienes les enfrentaban no eran una manada de borregos si no un grupo de fieros guerreros indígenas y a buen seguro que algunos de ellos tras una de esas descargas o pese a ellas se habrían lanzado sobre los españoles mientras estos recargaban y les habrían alcanzado llegando al cuerpo a cuerpo.

Y tampoco es ilógico suponer que muchos de ellos se habrían percatado de eso y habrían decidido continuar el ataque sin darles ese tiempo imprescindible para recargar y, aunque en el cuerpo a cuerpo las corazas y las armas de acero de esos conquistadores españoles les hubieran dado ventaja, habría sido inevitable que cayesen superados por el número.

En consecuencia, ninguna de esas conquistas habría sido posible sin la participación decidida de otros pueblos indígenas.

Los conquistadores españoles fueron el aporte decisivo para qué esos pueblos se enfrentasen a los que les tenían sometidos y esclavizados y quedasen libres.

Pero el aporte español no sólo fue positivo para esos pueblos liberados si no también para los pueblos opresores que fueron conquistados y derrotados.

Sin los españoles, de haber esos pueblos alcanzado su liberación por si mismos, los opresores bien habrían sido exterminados, bien simplemente se habría producido una alteración del status quo y oprimidos habrían pasado a a ser opresores mientras que los opresores habrían pasado a ser oprimidos y esclavos.

Con los españoles eso no ocurrió.

Ciertamente fueron conquistados y muchos de ellos perdieron la vida pero la realidad, se quiera ver o no y por mucho que se haga para ocultarla, es que ese fue un daño menor comparado con todo el bien recibido por el resto de pueblos que fueron liberados y que gracias a los españoles ellos no fueron masacrados, extinguidos ni esclavizados.

El resultado final fue que los Reyes Católicos les hicieron a todos ellos españoles y expandieron España para incluir esas nuevas tierras dentro de sus fronteras.

De ello no solo da fe el nombre de Nueva España si no también el hecho de que su primer acto legislativo sobre todos y cada uno de sus pobladores fue el hacerlos españoles de pleno derecho al declararlos vasallos de su Corona, lo que legalmente no sólo les amparaba y protegía si no qué, además, mientras tácitamente aceptaba que en América podía haber súbditos dependientes de Señores, es decir pueblos que se debían a sus Jefes o Caciques, al mismo tiempo liberaba a cualquier pueblo o individuo oprimido o esclavizado por otro puesto qué, recordemos, cómo espero que haya quedado aclarado en un articulo anterior de esta serie, un vasallo sólo venia obligado a su Rey salvo que el voluntariamente decidiera obligarse y rendir vasallaje a un Señor.

Este es un hecho que la historia aceptada suele omitir pero que se debería remarcar y explicar en todas las escuelas porqué por si mismo fue la mayor liberación de personas y pueblos sojuzgados, oprimidos e incluso esclavizados hasta el extremo de resultar victimas propiciatorias de sacrificios humanos de toda la historia de la humanidad.

Jamás antes ni después ningún otro gobernante ni Rey ni Reina de ninguna nación ha hecho tal cosa concediendo de inmediato la plenitud de derechos y ciudadanía a toda la población de cualquier territorio descubierto y reclamado y mucho menos de aquellos territorios y pueblos por descubrir, así como tampoco ninguna otra nación ha incorporado de inmediato cualquiera de  esos territorios dándoles la consideración de formar parte de la misma nación y considerando a todos sus moradores como nacionales de pleno derecho y liberándolos de cualquiera que les tuviera dominados, sometidos o esclavizados.

Es importante entender y valorar esto en toda su amplitud y para ello hay que cobrar conciencia de qué, en aquel momento de la historia, hace medio milenio, no solo aquello fue algo tan extraordinario que aún a día de hoy sigue pareciendo y siendo increíble, si no qué la practica usual y que además había sido refrendada por el mismísimo Papa en esa tercera bula, era conquistar, someter y esclavizar a toda la población de esos territorios y no preocuparse ni lo más mínimo en dotarles de educación ni atención sanitaria más allá de la que se daría a simple ganado, por no hablar de preocuparse de que sus propiedades y vidas fueran respetadas ni de que sus estructuras sociales se mantuviesen.

Tampoco se hacia nada al respecto de conservar y registrar sus lenguas y culturas, de hecho salvo los españoles nadie lo hizo en ninguna parte, no ya de América si no del mundo y no ha sido si no prácticamente hasta nuestros días cuando algunos estudiosos han promovido el estudio y el intento de recuperación de esas lenguas y culturas perdidas en otros paises y conservadas en lo que fueron Españas de la mejor manera posible.

Quizás a día de hoy se pueda opinar que aquello no fue suficiente y que se pudo haber hecho mucho, muchísimo más, pero la realidad es qué si tenemos en cuenta que se hizo hace medio milenio, cuando nadie más se molestaba en hacerlo, no sólo lo que se llegó a preservar fue extraordinario si no que el simple hecho de haber pensado en hacerlo y haber dispuesto que se hiciera es impresionante e impagable y, de hecho, aún en el presente, si un indígena americano puede estudiar la lengua de su pueblo original y aprender cosas sobre su cultura es gracias a toda esa labor qué, cuando nadie lo hacía, si hicimos los españoles.