Españoles somos

Enviado por Sombra el Mié, 02/10/2019 - 03:23

¡Compartelo!

Españoles somos

Siendo niño tuve un profesor de historia bastante peculiar qué, a diferencia de otros que priorizaban los nombres y fechas, nos imbuyó la importancia de las motivaciones sobre los datos, según él una fecha o un nombre siempre ibas a poder recurrir a buscarlo en un libro, lo que era realmente importante era entender las causas y efectos, las motivaciones y sus consecuencias, porque eso nos permitía comprender la historia.

No voy a dar, pues, gran cantidad de datos ni referencias ni fechas ya sabidas, tan sólo me voy a limitar a hilar, en un relato histórico general, algunas cuentas sueltas y jamás hiladas o nunca en esa posición o dándoles esa relevancia, ciertos hechos que a lo largo de la historia se han tergiversado, omitido o procurado ignorar para intentar ofrecerles una visión de conjunto algo diferente a la habitual qué, en mi opinión, explica muchas cosas que es imprescindible conocer.

Esto es púes un esbozo en trazo grueso que forzosamente alberga errores de detalle y qué, quizás, alguien pretenda descalificar por contradecir cosas muy establecidas y tomadas cómo ciertas pero confío en que ante su coherencia y la simplicidad de las explicaciones que ofrece a algunos hechos hasta ahora ignorados, no considerados o de difícil encaje estimen que deba ser tenido en cuenta a la hora de afrontar cualquier estudio histórico de hechos concretos en cualquier periodo ya que ofrece un marco coherente a la vez que explica muchas actuaciones y relatos en contra de España y los españoles.

Así pues, sean bienvenidos a mi visión de la historia e incluso de la leyenda.

 

 

"שפן", o SPN, el primer nombre de España

Quiero empezar hablando de los SPN, que así es cómo los españoles aparecemos denominados por primera vez en la historia, denominación que nos dan los Fenicios que arriban a nuestras costas mediterráneas y atlánticas del sur a mediados o finales del segundo milenio antes de Cristo, escribiéndolo en su grafía, la ugarítica, cómo "שפן".

Mucho antes, según imágenes vía satélite que llegaron a despertar el interés del CSIC, Centro Superior de Investigaciones Científicas y otras investigaciones posteriores de las que hemos podido tener noticia incluso a través de documentales del Nathional Geographic, en nuestras costas atlánticas del sur de la península, en lo que en la actualidad es la Marisma de Hinojos, en la Provincia de Huelva, en el Parque de Doñana, parece ser que estaba asentada la mítica Atlántida descrita por Platón, atendiendo a su descripción, entre 9.000 y 10.000 años antes de Cristo y, con posterioridad, también en el sur, en lo que en la actualidad es parte de Andalucia y parte de Extremadura, otro pueblo históricamente importante, los Tartesos entre los 3.000 y 1.500 años antes de Cristo, quizás la Tharsis bíblica.

Imagen de satélite doble de la Marisma de Hinojos, en el duplicado inferior se ha sobreescrito una serie de anillos concéntricos ajustados a las dimensiones qué Platón da de la Atlántica, fuente Proyecto Hinojos
Imagen de satélite de la marisma de Hinojos, en el duplicado inferior se han sobreescrito una serie de círculos concéntricos con las dimensiones que Platón dio para la Atlántida. Fuente Proyecto Hinojos.

 

La Atlántida pertenece al mito igual que en su día Troya le perteneció hasta ser descubierta y pasar a formar parte de la historia.

Tharsis pertenecía al relato Bíblico también hasta que restos e indicios están apuntando a que debió ser la civilización identificada cómo Tartessos qué, por su parte pertenece a una etapa difusa entre la prehistoria y la historia, entre la Edad del Bronce e inicios de la Edad del Hierro, alcanzando el momento en el que comienza la historia, cuando se establecen registros escritos de lo acaecido.

Quizás parezca aventurado hablando de historia citar el mito Atlante y es posible que lo sea y haya quien simplemente por eso obvie leer esto, pero están comenzando a aparecer pruebas, incluso cómo ya hemos dicho imágenes vía satélite que parecen ajustarse a las descripciones de Platón en una situación geográfica tremendamente expuesta a un maremoto originado por un perfectamente concebible desprendimiento de la ladera noreste del volcán Cumbre Vieja de las Islas Canarias o por un movimiento tectónico en la zona, maremoto que se ajusta a la leyenda y concuerda a la perfección con el final mítico e instantáneo de esa legendaria civilización atlante y la absoluta desaparición de sus restos.

Así mismo, si desapareció en la época citada por Platón, cúando apenas la civilización egipcia empezaba a existir, no es de extrañar que apenas pase de ser un mito.

Por otra parte, la coherencia entre una Atlántida con excelente metalúrgia, una Tharsis también con excelente metalúrgia, unos Tartessos así mismo reconocidos por su metalúrgia y unos pobladores de la península que reciben de los Fenicios el apelativo de "herreros", de "metalúrgicos" y con los que establecen un importante comercio precisamente basado en metales es demasiado consistente cómo para, sin más, arredrarse y despreciarla por el mero prurito de poder aparecer ante los ojos de los estudiosos y especialistas cómo alguien fantasioso y fuera de la realidad.

Si alguien ha de ser el niño, el "inconsciente", que grite que "el Rey esta desnudo" para que los demás puedan aceptar el tomarse la molestia de considerarlo sin perder un ápice de dignidad ni prestigio, no tengo el menor inconveniente en serlo yo, que ni tengo prestigio alguno que perder ni pretendo tenerlo ni de tenerlo me preocuparía lo más mínimo perderlo.

Aclarado esto, debemos saber que en fenicio no se usaban las vocales al escribir, eso era así porque en aquella época y cultura, al igual que en muchas otras, el conocimiento no era algo que estuviese ni destinado ni al alcance de todos ni las cosas se escribían para hacerlas accesibles o difundirlas, si no tan sólo para servir de recordatorio a quienes conocían el tema de esos escritos o para ser desentrañados y leídos por los iniciados a quienes se les desvelaban esos temas.

Aún así, gracias a la denominación “Hispania” de los romanos que es bastante razonable pensar qué pudieron oír el nombre fenicio, púnico, podemos inferir que las vocales para "שפן", SPN, eran ISPAN o ISPANO

El -YA final que conforma la palabra ISPANYA o, tal y como lo escriben los romanos, con su “i” latina ISPANIA, significa en fenicio “tierra de”, así que HISPANIA significa “tierra de los hispan o hispanos”.

Y "שפן", SPN, ISPAN o HISPANO, significaba él o los que trabajan el metal, los herreros, el tipo de hombres respetado y admirado en todas las culturas por su fuerza, bravura, confiabilidad y conocimientos incluso mágicos.

Y tanto el hecho constatado de que los fenicios frecuentaban nuestras costas para comerciar con metales, cómo la calidad de la numismatica preromanica o la eficacia y dureza de nuestras espadas, las falcatas, refrenda que los pobladores de la península eran expertos metalúrgicos.

 

¿Así pues, no somos “íberos” ni la nuestra es la península “ibérica”?.

Esa denominación es una de las primeras grandes mentiras o inexactitudes asentadas en la historia y deberíamos hacer un esfuerzo conjunto para erradicarla del lenguaje y del relato histórico dejando de usarla.

Cabe suponer que la debió de implantar bien alguien que no quiso dar el debido protagonismo a los pueblos de la vertiente mediterránea y la vertiente atlántica sur que fuimos y somos los primeros ISPANOS, los primeros españoles, bien por alguien que no quiso “molestar” a los lusitanos, a los portugueses, pero la realidad histórica, le moleste a quien le moleste y le duela a quien le duela, es que toda la península es y era SPNY, la tierra de los herreros, para los fenicios e HISPANIA para los romanos y estaba poblada por los SPN, los metalúrgicos o hispanos, divididos y organizados en diferentes tribus, cada una con su nombre.

Los íberos no eran más que otra tribu de hispanos, por demás pequeña, al parecer ubicada en la actual Andalucia, quizás en la provincia de Huelva, posiblemente a orillas o en la desembocadura del Rio Tinto y que con toda probabilidad ni siquiera se denominaban a si mismos así pues al parecer “íberos” es como eran denominados por los griegos los pueblos relacionados con un rio ya que existen referencias griegas a íberos incluso a orillas del Danubio al igual que relacionados con otros ríos también muy alejados de España.

En consecuencia, toda esa cultura denominada “ibérica” es en realidad la cultura HISPÁNICA, la importante cultura hispánica, una de las más antiguas del mundo, anterior a la griega y por supuesto a la romana, a la latina, que con seguridad ya existía cómo Tartessos hace entre cincuenta y ochenta siglos, entre cinco mil y tres mil años, antes de Cristo, cuando la civilización griega aún ni se había formado y faltaba algún milenio que otro para que se helenizase y se estaba empezando o se acababa de formar la civilizacion egipcia.

Y si finalmente se confirma la ubicación de la Atlántida en nuestras costas y Platon no erraba al hablar de su antiguedad, podría retraerse esa datacion a unos cien siglos, diez mil años antes de Cristo y ser coetánea o quizás incluso anterior a la mesopotámica, considerada la cuna de la civilización lo qué, aún sin confirmarse la datación que da Platón, nos haría herederos de una de las culturas más míticas y antiguas de la humanidad.

En cualquier caso el hecho cierto es que el término "íberos" es una inexactitud cuando no una falacia orientada a privarnos, en especial a españoles y portugueses, del sentimiento nacional y de unidad que implica el término hispanos, españoles.

Quizás se alegará qué su utilización se justifica para incluir los territorios de origen portugués, cómo Brasil pero, como hemos visto, el hecho real es que Portugal mal que le pese a quien le pese, también era Hispanania y era y es hispano y el empleo del término "iberoamérica" no hace más que traspasar a Brasil esa segregación qué, fuera por el motivo que fuera, se procuró que existiera entre España y Portugal.

 

Nuestra inicial desunión

La historia conocida de la península hispana, española, nos muestra el fruto de nuestra tradicional desunión:

Merced a ella los romanos logran conquistarla y someterla en su totalidad pese a que por nuestra superioridad metalúrgica nuestras espadas, las falcatas, inicialmenge partían sus escudos hasta que los reforzaron con bordes de hierro y pese a la reconocida fiereza de nuestros guerreros.

Y aunque aplicaron en esa conquista toda la crueldad y dureza de que eran capaces los romanos, exterminando a gran parte de esos guerreros hispanos y arrasadasando y quemando nuestros poblados y ciudades, no se puede negar que la romanización nos trajo, además de cultura, tecnología, religión e idioma, algo de lo que antes, basándonos en la historia conocida, jamás habíamos disfrutado:

 

La primera unión de todos los hispanos.

Y con el tiempo los descendientes de esos fieros hispanos ya romanizados adquirimos merecida fama en el Imperio Romano como guerreros, como oradores, como poetas, como pensadores y filósofos e incluso llegamos a ser Emperadores del propio Imperio Romano y, con el advenimiento del cristianismo y la Iglesia Católica, Papas.

En cuanto estuvimos unidos, cobramos protagonismo en todos los aspectos, incluyendo el cultural, el político, el militar, el artístico, el económico y el religioso.

 

Nuestra segunda desunión

Cuando las invasiones bárbaras asolan el Imperio Romano, Hispania también resulta afectada y asolada por sucesivas invasiones de los pueblos que denominamos bárbaros porque los romanos al referirse a ellos despectivamente decían que hablaban de forma incomprensible, tan sólo diciendo “bar-bar”, así pues, esos pueblos invasores se asentaron en diversas zonas de la península deshaciendo la union romanica, los suevos en la Gallaecia, los vándalos en la Bética y los alanos dispersos por la Lusitania y la Cartaginensis.

Posteriormente, el matrecho Imperio Romano acordó con los visigodos, asentados en el sur de la Galia, la actual Francia, penetrar en la península y expulsar a los invasores y así lo hicieron con alanos y vándalos, dejando a los suevos que se habían asentado como agricultores y ganaderos y adaptado.

Los visigodos terminaron por trasladarse totalmente a la península hispánica y, tras una larga migración, establecieron su reino en la Península durante el siglo VI, situando su capital en Toledo por su estratégica localización central.

 

Nuestra segunda unión

Primero el Rey visigodo Leovigildo alcanza la unidad política de la península y luego otros dos Reyes visigodos dan dos pasos clave en la unión de visigodos e hispanos:

La conversión al cristianismo de Recaredo y, siguiéndole, la de todos los visigodos y la publicación por Recesvinto de un nuevo código de leyes comunes a todos los habitantes del reino, tanto visigodos como hispanos.

Los visigodos aunque se suele obviar, también nos legan en cierto modo sus usos, su organización política, basada en el derecho germánico, no en el romano, y es importante entender esto:

Para ellos la institución fundamental de gobierno era la Asamblea de los Hombres Libres, en la que residía el poder del reino, poder que esta confería al rey y, por lo tanto, tenían una monarquía que se podria calificar de parlamentaria dado que estaba hasta cierto punto controlada y limitada por esa Asamblea y qué, además, en un primer momento era electiva, no hereditaria.

Esto con posterioridad marcará y explicará el comportamiento y las disposiciones de la Corona Española, especialmente durante la Reconquista y la expansión de nuestras fronteras por las tierras que serán descubiertas en América y el resto del mundo.

La situación de la Península Española, en una época en que la economía se asentaba en la agricultura, era precaria porque los pueblos bárbaros la habían asolado, de hecho los vocablos “vándalo” y “vandalismo” tienen su origen en el comportamiento de la tribu de ese mismo nombre que destruía y arrasaba sin razón ni necesidad ni utilidad llegando incluso a matar a todos los varones mayores de unos cinco años.

Esa circunstancia condujo a que se perdiese u olvidase gran parte de los avances tecnológicos de la cultura romana y, entre ellos el uso de los avanzados sistemas hidráulicos de regadío que la “historia aceptada”, creando otra gran mentira, ha establecido qué son una aportación islámica cuando en realidad son de factura romana cómo lo constata el hecho de que las distancias entre los diferentes ramales importantes de su trazado den números enteros o con decimales exactos sólo cuando se trasladan a la milla romana (milia passum en latín), aproximadamente 1.481 metros.

La atribucion a la cultura islamica se explica porqué muchos si no todos esos canales y sistemas habían sido destruidos o dañados y estaban inoperativos e incluso olvidados tras las invasiones bárbaras y se desconocía su razón y su uso.

Esa situación tuvo cómo consecuencia que los señores visigodos comenzasen a acoger en la Península Hispánica a pobladores del norte de África qué, al no haber sufrido las invasiones bárbaras, conocían esos sistemas, su uso, construcción o reparación y aumentaban el valor de la producción agrícola al ponerlos en servicio y pasando las tierras de secano a regadío lo que se confirma por un refrán de mi tierra valenciana:

“Qui te mor, te or”, “Quien tiene moro, tiene oro”

Refrán que hace clara referencia al hecho de que esos pobladores moros, musulmanes, obtenían mayor rendimiento de las tierras y multiplicaban los beneficios de su arrendador.

Pero con ellos inadvertidamente se dió entrada a la invasión inicialmemte subrepticia del Islam, algo, es preciso hacerlo notar, muy similar a lo que se esta produciendo en la actualidad en toda Europa, con la salvedad de que entonces venían en cierto modo cómo "mano de obra cualificada" y hoy lo hacen cómo "mano de obra barata" cuando no cómo refugiados o meros inmigrantes ilegales.

Esos arrendatarios musulmanes no sólo incrementaron la productividad de las tierras, también trajeron con ellos la expansionista religión islámica y es bastante lógico suponer que bien sus lideres religiosos comunicaron la incipiente riqueza de esas tierras y la debilidad militar visigoda causada tanto por la no integración del pueblo hispano en sus elitistas y segregadas estructuras militares, siempre omitida por la historia aceptada, cómo por su desunión debido a disputas sucesorias y dinásticas, debilidad favorecida por el incremento de la población islámica, reclamando la intervención de sus lideres militares para ganar esas tierras para el islam, bien los mismos lideres militares de las fuerzas mercenarias contratados por los visigodos en lugar de formar a los hispanos se percataron por si mismos de la situación y actuaron para aprovecharla.

 

Nuestra tercera desunión

Así pues, la conquista musulmana de la península fue más a causa de un desistimiento visigodo propiciado por la avidez de incrementar rápidamente la productividad de la tierra dando preferencia a pobladores islámicos sobre los hispanos hasta que su número les permitió, con el auxilio de las escasas fuerzas venidas del norte de África, tomar el poder y barrer a los visigodos, demasiados pocos para poder enfrentarles sin el soporte de una sociedad hispana a la que ellos mismos habían procurado mantener desactivada en el aspecto militar, prefiriendo incluso traer fuerzas moras mercenarias para sus luchas internas antes que entrenar y formar fuerzas hispanas.

Todo ello les llevó a acabar refugiados en unas pocas plazas fuertes de la cornisa cantábrica en el norte peninsular y se tradujo en la atomización de la unión conseguida por los visigodos en multitud de reinos musulmanes.

Transcurrió tiempo, mas de siete siglos, casi ocho, hasta que la presión islámica propició el qué el pueblo hispano empezase a ver como deseable su desaparición.

 

Inciso

Quiero hacer un inciso para resaltar qué tras casi ocho siglos, 780 años, de dominación islámica de la península hispánica, salvo unas cuantas palabras, la inmensa mayoría de ellas para designar cosas perdidas y olvidadas durante las invasiones bárbaras, bastantes topónimos muchos de ellos derivados de el nombre de tribus o familias o meramente descriptivos, lo que delata a su vez la poca implantación de su idioma ya qué el hecho de que para una población perviva un nombre cómo por ejemplo Alzira, en árabe "Al-Jazira", La Isla o los múltiples Albalats y Alcudias, El Empedrado y La Calzada, muestra ese desconocimiento de su significado, quedando sobre todo en nombres de poblaciones, así mismo también dejaron algunas edificaciones y fortalezas, redes de regadío reconstruidas y quizás mejoradas y el conocimiento de su uso pero ni un solo verbo, lo que delata la baja o nula implantación de su idioma, por lo que fuera de eso y de lo que con posterioridad se nos ha intentado e intenta imbuir, nada de esa cultura islámica quedó entre nosotros.

En comparación el periodo romano se encuentra comprendido entre el 218 a. C. (fecha del desembarco romano en Ampurias) y los principios del siglo V, cuando entran los visigodos en la Península, sustituyendo a la autoridad de Roma, incluyendo en ese periodo más de doscientos años de conquista y durante esos siete siglos, cinco descontada la conquista, nos imbuimos de sus leyes, cultura y en gran medida de su idioma, el latín, que es la raíz de todas las lenguas habladas en la península menos la vasca y, sobre todo de la religión católica y de sus edificios nos quedan los restos de grandes obras públicas, como los teatros, circos e hipódromos y, sobre todo, su red de regadío y la de comunicaciones, sus calzadas, hoy casi todas ellas bajo las actuales carreteras y las propias poblaciones así como cosas menos evidentes como la centuriación de las tierras.

En cuanto a nosotros los españoles, después de veintisiete años del quinto y aún muy lejos de nuestro sexto centenario, hay que señalar muy firmemente las diferencias porque los españoles llevamos lengua, cultura, religión, moral, urbanizacion, leyes y tecnología a América y a otras tierras descubiertas en tan solo trescientos años y, tal y como ha quedado evindenciado en mis dos anteriores arriculos, "La sorpresa de Alaska" y "Prescindir de Alaska", sin masacrar ni esclavizar a la población indígena como los romanos si hicieron con nosotros y más de doscientos años después ahí sigue vigente y sin perderse ni olvidarse todo lo que se aportó pese a todos los intentos que se han hecho y hacen para desvirtuarlo y anonimizarlo.

 

Nuestra tercera unión

Siguiendo con la reconquista, tras esos casi ochocientos años de ocupación islámica, los escasos visigodos restantes, integrados por fuerza y hasta su desaparición práctica con los hispanos dado su escaso número, pasan de meramente defenderse a atacar hasta que una gran victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa, que enfrentó el 16 de Julio de 1.212 a un ejército aliado cristiano formado en gran parte por las tropas castellanas de Alfonso VIII de Castilla, las aragonesas de Pedro II de Aragón, las navarras de Sancho VII de Navarra y las portuguesas de Alfonso II de Portugal contra el ejército numéricamente muy superior del califa almohade Muhammad al-Nasir marcó el inicio efectivo de una Reconquista que finalizaron los Reyes Católicos con la toma de Granada, 282 años después, en Enero de 1.492, unos meses antes del descubrimiento de América.

Es de resaltar algo qué quizás no se ha contemplado:

La posibilidad de que en esa ocasión se volviesen las tornas y que una notable parte de ese ejercito numéricamente muy superior estuviera en parte integrado por hispanos qué, dada la opresion de los ocupantes musulmanes, no estuvieran en la mejor disposición para combatir.

Durante ese periodo de casi tres siglos de Reconquista se van formando diferentes reinos hispánicos, reinos peculiares y distintos de los existentes en el resto del mundo puesto que sus precarios reyes, con raíces políticas en parte culturalmente visigodas y para los cuales el gobierno parcialmente controlado por una asamblea era algo casi natural o al menos aceptable, envueltos en una guerra en la practica permanente, han de negociar con los multiples señores más o menos poderosos de esos nuevos territorios y reinos, aceptar un cierto grado de control por su parte y establecer leyes y fueros que confieren derechos diferentes para ellos.

En consecuencia, aparece un tipo de monarquías bastante diferentes de las absolutistas existentes en el resto del mundo y en las qué, si bien los reyes tienen poder, también están sometidos a cierto control por la sociedad sobre la que reinan.

Y esto, nunca señalado e intentado omitir de la historia por las Casas Reales extranjeras de corte absolutista que acabaron ocupando la Corona Española o por los historiadores afines a ellas, fue lo que marcó la actuación de las Casas Reales Trastámara y Aragonesa durante la Reconquista y, en especial, en la población de América y otras nuevas tierras, y lo que hizo que su incorporación a España no fuera la de territorios colonizados, sometidos a los usos y leyes propios de un conquistador, si no la de nuevos reinos incorporados a la Corona, al igual que se procedía con cualquier otro territorio recuperado durante la Reconquista, dotando a sus pobladores de la calidad de españoles y de legislaciones adaptadas a sus circunstancias.

Y llegados al descubrimiento de América y su incorporación a España se hace necesario hablar de los Reyes Católicos y en especial de la Reina Isabel la Católica, de la vital, extraordinaria, importancia de sus disposiciones y llegar a la fundamental comprensión de algunos notables aspectos de las mismas.

 

Un inciso necesario

Voy a hacer un inciso para señalar qué a España se la ha atacado y ataca de muchas formas, algunas evidentes y otras sutiles y, entre las sutiles, la más inadvertida de ellas reside en el uso del lenguaje.

Pretendo cambiar eso.
Debemos cambiar eso.

Yo mismo estaba ciego a ello, igual que todos, hasta que oí a Don Patricio Lons contarnos en uno de sus encomiables vídeos qué los españoles peninsulares llegados a América durante tres siglos apenas sumaron ciento cincuenta mil.

Es obvio que ese numero es insuficiente para conquistar un continente, pero si puede ser el catalizador necesario.

La pregunta entonces es, ¿que catalizó?.

Y la respuesta es que catalizó la liberación de los pueblos indígenas oprimidos por otros pueblos indígenas.

Los españoles pues conquistamos, pero lo hicimos liderando, sumando y liberando en primer lugar para después organizar, integrar y formar.

Tras el Descubrimiento de América, durante la Liberación, que no “conquista”, de la gran mayoría de pueblos indígenas sometidos por otros pueblos indígenas y su incorporación a España, cómo en cualquier otro proceso de Liberación en la historia del mundo, se cometieron abusos, injusticias y crímenes

Pero menos.

Muchísimos menos abusos, injusticias y crímenes de los que se porfía en resaltar y señalar.

 

Prosiguiendo tras el inciso

Y fue así porqué la Reina Isabel la Católica hizo algo increíble, algo que jamás nadie había hecho antes y que jamás nadie ha vuelto a hacer después y menos aún con esa amplitud, generosidad y, sobre todo, inmediatez, algo que debería señalarse y explicarse en cada escuela donde se hable español:

Declaró españoles de pleno derecho a TODOS los indígenas nativos americanos.

Lo hizo, y no por error ni por obligación si no voluntaria, generosa y conscientemente, al declararlos súbditos y, lo qué es aún más, vasallos suyos.

Y lo hizo teniendo, para cualquier católico de entonces y ahora, pleno derecho a hacerlo porque un Papa, la Voz y la Voluntad de Dios en la tierra, le concedió plena potestad sobre esas y otras tierras por descubrir y sus pobladores y obligación de hacerlo porque le encomendó proteger a sus habitantes y darles a conocer la religión católica.

Hay que entender eso, porque la plena potestad le permitía, de haber querido, cumplir lo dispuesto por el Papa esclavizando a todos los indígenas, bastaba tan sólo darles a conocer la religión católica y procurar que no se les matase si no era necesario.

No sabemos exactamente cuando se tomó la decisión pero si qué, cuando tras el descubrimiento de América Cristóbal Colón regresó a España con varios indios caribes qué presentó a los Reyes Católicos y luego, sin su conocimiento, dispuso de ellos vendiéndolos cómo esclavos, en cuanto la Reina Isabel supo de ello reaccionó reprendiendo a Colón y tomando la decisión de reparar el desmán, lo que hizo recomprando de su propio dinero a esos indios, liberándolos y dictando que fuesen devueltos a su lugar de origen.

Como acabamos de decir, desconocemos si la decisión de amparar a todos los indígenas de las tierras recién descubiertas y de aquellas por descubrir haciéndolos españoles de pleno derecho la tomó antes o después de ese incidente pero si sabemos cual fue su extraordinaria decisión:

Qué sus nuevos súbditos, todos, eran vasallos.

Y lo sabemos porqué cuando en 1498 Colón, desoyendo la reprimenda recibida, envió a Sevilla a 300 indígenas para su venta, hay constancia de qué la Reina Isabel montó en cólera diciendo:

“¿Qué poder mío tiene el Almirante para dar a nadie mis vasallos?.”

Y lo resolvió mediante una cédula de 20 de junio de 1500, ordenando poner en libertad a todos los indios vendidos hasta ese momento en España y que fuesen devueltos a América en la flota del juez Francisco de Bobadilla encomendando a éste, además, apresar a Colón y enviarlo a España para ser juzgado.

Y, esto es importante:

Declarándolos sus súbditos y vasallos hizo españoles a todos los indígenas, americanos o no, conquistados o no, liberados de otros pueblos indígenas o no, contactados o no en el momento de declararlo, incluyendo a aquellos que habitaban en posibles tierras no descubiertas aún.

Y fue asi porqué según lo ordenó el Papa Alejandro VI, también valenciano y español por cierto, quién para ella cómo Reina Cristiana y Católica, era la máxima autoridad de Dios en la tierra y al qué, cómo Reina, Cristiana y Católica le debía obediencia, todas las tierras que fueran descubiertas eran de España y debía difundir la religión católica en ellas y proteger a sus habitantes.

Detengámonos en esto porqué también es muy importante y precisa una explicación para asegurarnos entenderlo bien.

Si no se es católico quizás no se entienda o acepte esa realidad, pero para un católico y más uno de aquella época, si lo que decretaba el Papa era Ley, lo que le pudiera mandar directamente era de obligadisimo cumplimiento.

Era así sí o sí, ya que la desobediencia podía llevarle a la excomunión y la consecuencia de esta era ser apartado de la Iglesia, de la sociedad, y condenado al infierno por toda la eternidad.

Eso, consideraciones de creencias, fe y efectos sociales aparte, en el plano meramente práctico, para un Rey significaba la deslegitimación total e inmediata porque los Reyes eran Reyes por la Gracia de Dios y el Papa era y es el representante de Dios en la Tierra.

Y también implicaba el que todos sus súbditos, fuesen o no sus vasallos, integrasen o no su corte y fuesen nobles o no, estuvieran de forma automática liberados de sus obligaciones y juramentos de fidelidad y obediencia y que el Papa reconociera e incluso promoviera los derechos a reinar de cualquier otro que aspirase a su trono.

Así de importante era que un Rey obedeciese al Papa.

En cuanto a lo de súbditos y vasallos, puede sonar muy mal hoy en día y más para quien vive en una república.

Pero no debemos dejarnos confundir por las palabras, por términos y relaciones que a día de hoy se nos hacen extraños y qué para valorar el hecho en toda su amplitud es preciso entender.

Por aquel entonces, antes del 1.500, y en un reino, lo que hasta la Revolución Francesa en 1.789 quiere decir en todas partes hasta casi tres siglos después, todas las personas que vivían en el eran, del primero al último, señores y nobles incluidos, súbditos de sus Reyes, así qué ser súbdito en cierto modo equivalía a lo que hoy en día significa ser ciudadano.

No era del todo así porqué los súbditos tenían su libertad restringida ya qué estaban obligados a servir a un Señor y en muchos casos no eran libres para irse del Señorío, es decir, su voluntad estaba limitada.

Ser vasallo era una categoría superior de ciudadano.

Todos los Señores, nobles incluidos, también eran súbditos y podían ser vasallos, que lo solían ser.

Mientras los súbditos dependían de su Señor y de los Reyes a través de este, los vasallos eran súbditos libres y solo estaban obligados a los Reyes, es decir, sólo eran súbditos de los Reyes, a no ser que libremente decidieran servir a un Señor, Señor qué, a su vez, también era súbdito de los Reyes.

Parece algo muy complejo pero en realidad es muy sencillo:

Un súbdito depende de un Señor y está ligado a un Señorío, lo que es muy similar a la situación actual de cualquiera pues todos dependemos más o menos directamente de un Jefe de Estado y estamos ligados a una nación para con la que tenemos algunas obligaciones.

Un Reino es un Señorío, el mayor, y está compuesto por diversos Señoríos menores en los cuáles a su vez puede haber otros Señoríos menores aún, y en estos otros, etc.

Un Señor, además de súbdito, puede ser vasallo.

Un vasallo, qué puede ser Señor o no, sirve directamente al Rey del qué es vasallo y puede, libremente, escoger servir a un Señor (ser su vasallo) siempre que este a su vez sirva al Rey, de hecho en la historia incluso se han dado casos de Reyes que han prestado vasallaje a otros Reyes.

Así qué al declararlos sus vasallos, los hizo tan súbditos y vasallos, o ciudadanos si lo prefieres, cómo cualquier otro español de sus Españas, de hecho más que a muchos que tan sólo eran súbditos, confiriéndoles los mismos derechos básicos y obligaciones de cualquier otro, incluidos Señores y Nobles.

Los concedió la máxima categoría de ciudadanía que en aquel momento se podía conceder.

A todos.

Del primero al último.

Conocidos o no, contactados o no, aliados o conquistados.

A TODOS.

Y no fue ni por error ni por inadvertencia:

Fue un acto consciente de voluntad expresa con la finalidad de maximizar sus derechos y garantizar su libertad.

Además, no se limitó a disponer aquello a lo qué, según le ordenó el Papa en sus Bulas, estaba obligada cómo ya hemos explicado:

Protegerlos y evangelizarlos.

Ordenó qué sus vidas y propiedades fuesen respetadas.

Y haciéndolos vasallos suyos y españoles lo reforzó de tal forma qué respetar sus vidas incluía no sólo no matarlos si no también no maltratarlos ni esclavizarlos.

E igualmente, entendiendo qué para protegerlos se debían respetar sus propiedades, dispuso las cosas de tal forma que respetar sus propiedades incluía no asolar sus tierras ni despojarles de ellas.

Y también supo desgajar de catequizarlos en la religión católica, de dársela a conocer cómo le ordenó el Papa, el obligarles a abrazarla, dejándoles la libertad y la decisión de ser o no, una vez les hubiera sido dada a conocer nuestra religión, cristianos y católicos, no obligándose a ningún indígena a abandonar sus creencias si no tan sólo las prácticas de sacrificios humanos y canibalismo.

Además, sin tener ninguna obligación, dispuso qué se les enseñase el castellano (español) y qué se les educase en conocimientos y se les enseñasen los usos y costumbres españolas.

Y aún les dio más, no sólo sin ser requerida ni estar obligada a ello, si no aprovechando qué al tratarse de Españas nuevas, no sujetas a los usos y costumbres de las otras Españas de su Corona, pudo ordenar y dictar normas nuevas más acordes con sus ideas, cómo por ejemplo:

“...a los súbditos de ultramar* no se les de más de ocho horas de trabajo al día, y que no trabajen ni sábados ni domingos”

* A todos, no sólo a los americanos

Como hemos visto, a raíz de la herencia política visigoda, la Corona Española no era, cómo otras, una Monarquía Absolutista, y los Reyes no podían obrar libremente a su antojo en sus Reinos y, buenas o malas, disponer en sus Españas normas como esa y otras que veremos, puesto que eso seria entrar en los derechos, usos y costumbres de los Señores y Nobles de los Reinos que la formaban, pero en América, en su Nueva España, si lo podían hacer y lo hicieron.

Y hay que fijarse en eso y recordarlo porque otra vez se trata de una cosa importante, tanto que es muy posible que explique el interés de algunos españoles y criollos en desgajar América de España:

Un Señor en su Señorío en la España de los Reyes Católicos podía disponer que se trabajase cualquier numero de horas al día y de días al año, con la salvedad de algunas fiestas religiosas.

En América, si ese mismo Señor o cualquier otro tenia concesiones o derechos, que no propiedades, no.

 

Nuestra cuarta desunión

Y esta es otra motivación que se procura omitir u olvidar:

Los únicos que tenían propiedad reconocida de sus tierras eran los indígenas.

A los españoles se les encomendaba, se les encargaba, administrar en nombre del Rey o la Corona, y debían hacerlo según las leyes y normas de la Corona española o podían ser apartados de esa administración y ser revocadas sus prerrogativas e incluso ellos desposeídos de sus títulos si acaso los tenían.

Quizás yo sea un inepto pero JAMÁS he sabido de un titulo de propiedad de una mina, un ingenio, una plantación o una encomienda hasta que los “libertadores” se apropiaron de las que debían gestionar y administrar para la Corona reteniendo a cambio un nada desdeñable 80% de la producción que obtenían, lo que les obligaba a pagar una "tasa" para la Corona española del 20% que al parecer para ellos era abusiva.

Y de una buena parte de ese 20% que según algunas voces "España robaba", se pagaba la construcción de pueblos y ciudades, de iglesias, de colegios y universidades, de puertos, fuertes y fortines, de barcos para defender nuestras costas y de armas para armar a nuestros ejercitos, de caminos que se abrían y de hospitales que se creaban y un largo etcétera.

Pero sigamos porqué hoy, en pleno siglo XXI, la semana laboral de cinco días y las jornadas de trabajo de ocho horas que hace ya más de quinientos años, medio milenio, los Reyes españoles ordenaron para sus súbditos de ultramar, para los españoles de sus nuevas Españas, siguen siendo un avance social que se reclama y por el que se lucha en muchas partes del mundo.

Obviamente ningún "libertador" mantuvo ni amplió ese y otros avances sociales qué la Corona Española ordenó que disfrutasen los indígenas americanos ya hace más de cinco siglos, quinientos años, es más, con seguridad los hicieron retroceder y no es descabellado pensar que eso fuese una de sus motivaciones para buscar esa "liberación".

Eso si, todos ellos se "adjudicaron", ROBARON LO QUÉ JAMÁS FUE SUYO, si, así con todas las letras, ROBARON, y que nadie piense que ese robo fue a la Corona Española, qué obviamente también, no, ese robo fue al mismo pueblo que decían "liberar" y que en muchísimos casos, la mayoría, se resistía a esa "liberación" hasta la muerte.

¿Alguien pregunta por los cientos de miles, quizas millones, de indígenas masacrados?

Que lo pregunte a esos "liberadores", a esos, lo repetire, LADRONES, a esos, añadire ahora, ASESINOS Y OPRESORES, pues "gracias" a ellos no sólo todos los hispanoamericanos son menos si no qué, además, fueron y son explotados y son más pobres y menos importantes a nivel mundial de lo que cómo españoles eran y pueden ser.

Y si, OPRESORES Y EXPLOTADORES porque se apresuraron a eliminar más cosas de las que tampoco se suele hablar cómo las ordenes qué tanto los Reyes Catolicos, como despues otros Reyes españoles posteriores, dictaron estableciendo avances sociales qué, como la semana laboral de cinco días y las jornadas de ocho horas, no sólo eran impensables para su época y que aunque quisieran no podían imponer en España, repito que hace ya cuatrocientos o quinientos años, si no otras que aún hoy en día son impensables con esa extensión hasta el extremo de ni siquiera haber sido alcanzadas en nuestra época, como por ejemplo:

  • Las primeras vacaciones reguladas: Se ordeno que después de cinco meses de trabajo pesado los indígenas descansasen cuarenta días. Un total de noventa y seis (96) días de vacaciones pagadas por año trabajado para los trabajadores pesados.
  • La primera reduccion de jornada por maternidad: Se ordeno que las mujeres embarazadas dejasen de realizar trabajos pesados cuando estuvieran de cuatro meses, limitándose al trabajo doméstico y qué, tras dar a luz, no volviesen a realizar trabajos pesados hasta que los hijos hubieran cumplido tres años.

Todos estos ejemplos de leyes y normas, tan avanzados socialmente qué muchos de ellos sobrepasan las aspiraciones de trabajadores y organizaciones sindicales de hoy en día, demuestran qué la monarquía española desde el primer momento procuró dotar a los indígenas americanos de protección y derechos que aún a día de hoy no se han conseguido en muchas naciones modernas.

Imaginar por un momento lo que dirían todos los jefes y empresarios de su país si mañana mismo alguien decreta tan sólo esas tres cosas (y había muchas más) para todos los habitantes de su país quizás ayude a comprender qué interés podían tener algunos para "liberarse" de la Corona Española y así poder obrar a sus anchas y obtener más rendimiento de las minas, ingenios, plantaciones y encomiendas qué, recordemos, NO ERAN SUYAS, si no qué tan sólo tenían encargado administrar, y asi poder oprimir y explotar libremente a los indígenas que trabajaban en ellas.

Y sí, hablamos del final de la Edad Media, de hace medio milenio, y por supuesto esas protecciones y derechos no eran iguales a las protecciones y derechos tal y como los entendemos a día de hoy y no siempre se conseguía su plena aplicación pero ahí estaban.

Eran la simiente que no debió malograrse, la intención clara de la Corona Española de avanzar en unos planos e ideas sociales y de libertad ciudadana, en unos conceptos, desconocidos para el resto del mundo en aquella época y qué, de no haber sido abortados, posiblemente nos habrían hecho ser hoy no sólo la civilización más rica si no también la más avanzada socialmente del mundo con diferencia, lo que al parecer no convenía ni a algunas personas en la misma España y especialmente en América ni a los intereses de otras naciones y, sobre todo de sus reyes y gobernantes a los que ese tipo de medidas les dejaban en evidencia ante sus propios pueblos.

Así pues es evidente que hubo una oposición solapada e incluso en ocasiones hasta frontal a esas Leyes y normas tan sociales y avanzadas por parte de los poderes fácticos en América y fuera de ella tanto porqué eran absolutamente diferentes a las vigentes en la España peninsular cómo porqué de asentarse en América, presumían qué los Reyes habrían acabado por implantarlas en la totalidad del Imperio Español confiriendo unos derechos, libertades y protección a todos sus súbditos que en ese momento no disfrutaban.

También por parte de otras naciones y sus reyes y gobernantes había un especial interés en que esas disposiciones de los Reyes Españoles no se cumpliesen o qué, al menos, no se dieran a conocer ni se difundieran y conocieran.

¡Ni casi trescientos años después, en la tan celebrada República Francesa tras su cruenta revolución y la abolición de su monarquía absolutista, por cierto, muy diferente de la española, se dispuso que sus ciudadanos disfrutasen de avances sociales así!

De hecho cómo veremos en su momento, para los dirigentes de la República Francesa, recién instalada y aún expuestos a una regresión a la anterior monarquía, sabotear a la monarquía española y ocultar sus disposiciones a favor del pueblo, intereses económicos y militares aparte qué también los había y muchos, era vital.

Así qué si, pese a las leyes, las normas, las denuncias, los procesos, las condenas, las multas y todo el esfuerzo que puso la Corona en ello, se cometieron crímenes, abusos y desmanes, crímenes abusos y desmanes qué alguien se preocuparía de qué quedasen en el recuerdo igual que se preocupó de que no se recordasen la Ley, las normas, las denuncias, las multas ni las condenas.

Por ejemplo no se suele conocer, y es algo que también debería contarse en todas las escuelas, que si alguien obligaba a un indígena a cargar a cuestas un bulto qué él no quisiera cargar se exponía a una multa de dos pesos de oro (4,5 g c/u, 9 g de oro en total) o qué la multa para quien azotase, pegase o insultase a un indígena era de cinco pesos (22,5 g en total) por golpe o azote y un peso (4,5 g) por cada insulto.

Esas multas evidencian la existencia de un problema pero sobre todo el interés en solucionarlo y el sentido común nos dice, por la proverbial y constatada avaricia recaudatoria de cualquier administración en cualquier momento de la historia y en cualquier lugar del mundo, que esas multas se imponían y se ejecutaban pero, por si hubiese alguna duda de si una Real Orden cómo esa se cumplía o no, hay que saber que la Corona Española para asegurar el cumplimiento de sus disposiciones tenia establecida una distribución por tercios de cada sanción impuesta:

1/3 de la multa para la Real Hacienda (el Tesoro o Erario)
1/3 de la multa para el Juez que la juzgaba y ejecutaba
1/3 para el denunciante

Y la lógica nos dice que si se cumplían debía de haber bastante gente con poder a la que sanciones así les resultasen molestas.

Pero todo eso ya da igual, lo borran de los libros de historia, maestros y profesores no sólo lo ignoran en la mayoría de los casos si no que incluso si lo conocen lo silencian y si algún o alguna valiente alza la voz rápidamente alguien se ocupa de acallarle, de descalificarle y, si pueden, hasta de sancionarle y apartarle de su profesión y vocación.

 

Nuestra cuarta desunión quedó certificada.

Y así estamos y así nos luce, que hasta para no "ofender" damos en llamarnos "hispanos" porque decir ESPAÑOLES implica una realidad que ni el actual gobierno de España ni el de ninguno de nuestros otros países ni tampoco muchos de ustedes quieren.

Haganme un favor, haganse un favor, hagannos a todos un favor, parense y piensen.

Piesen largo y tendido en todos los problemas que se les puedan ocurrir que ser todos españoles causaría.

Y, cuando los tengan todos reunidos y bien pensados y meditados, ponganlos en un gran platillo de balanza, olvidense de ellos por un momento, borrenlos de su recuerdo y de su argumentario y comiencen a llenar libremente el otro platillo de la balanza con las ventajas que pueda ver.

Y cúando acaben si es que alguna vez llegan al punto de no ocurrirseles alguna ventaja más, liberen el fiel de la balanza y vean como ese otro platillo olvidado lleno de inconvenientes sale tan rapido proyectado para arriba que estos se dispersan y desaparecen.

 

Nuestra futura quinta unión

Todo esto plantea un serio problema legal porqué, en base a ello, cualquiera con un ápice de sangre indígena o española en sus venas, es español.

La Reina Isabel dispuso que todos, conocidos o no, aliados o conquistados, lo aceptasen o no, fuesen vasallos suyos y, en consecuencia, españoles.

No exigió ni impuso ninguna condición para ello.

Y tampoco importa si se opina qué tenía o no derecho sobre esas tierras concedidas por el Papado Católico porque da lo mismo si tenia algún derecho o no sobre ellas.

Y eso no lo puede cambiar nadie ni nada.

Es cómo si en la actualidad un Monarca o un Jefe de Estado con potestad para ello decide conceder la nacionalidad de su país a todos los habitantes de cualquier parte:

Da lo mismo si esas personas la quieren o no, lo saben o no, y tampoco importa si ese Monarca o Jefe de Estado tiene o no derecho sobre las tierras en que moran esas personas, ni si ya tienen otra nacionalidad, aparte de que es evidente que en aquella época ningún indígena la tenía, legalmente desde ese momento, aún en el supuesto que tuvieran alguna otra, también tendran esa nacionalidad.

Poniéndolo a día de hoy es cómo si el Monarca de Arabia Saudí o el Presidente de los Estados Unidos, obviamente en su caso autorizado por su Congreso y Senado, mañana declaran que todos los habitantes de, digamos Japón, son Saudíes o Estadounidenses y que tienen los mismos derechos y obligaciones que cualquier saudí o estadounidense.

Las obligaciones habrá quien no las quiera ni las acepte, los derechos habrá quien no los reclame ni ejerza pero la realidad será que cualquiera de ellos podrá, sin dejar de ser japonés a menos que su legislación se lo prohíba, caso que no se daba con los indígenas americanos qué no tenían legislación alguna, decidir cumplir las unas y disfrutar de los otros porque a efectos legales serán saudíes o estadounidenses.

Suena demencial, ¿cierto?.

Ningún Jefe de Estado haría eso y, de hecho, salvo la Reina Isabel la Católica ninguno lo hizo ni lo ha hecho jamás.

Pero una vez hecho, hecho esta y el derecho esta otorgado de forma irreversible lo quieran o lo sepan los beneficiarios del mismo o no y más si, cómo fue el caso, no les imponía ninguna obligación.

La actual Constitución Española dice:

Artículo 11

La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley.
Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.
El Estado podrá concertar tratados de doble nacionalidad con los países iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una particular vinculación con España. En estos mismos países, aun cuando no reconozcan a sus ciudadanos un derecho recíproco, podrán naturalizarse los españoles sin perder su nacionalidad de origen.

Al hacerles españoles la Reina Isabel, TODOS SON ESPAÑOLES y sus descendientes también lo son, TODOS, hasta los indígenas aleutianos en el extremo más septentrional del continente.

Y en mi opinión nadie les puede privar de ello, ni sus ancestros por las decisiones que en su día tomaran porque como bien dice la Constitución Española actual, "Ningún español de origen podrá see privado de su nacionalidad" ¿y que mejor y mayor origen que serlo desde hace más de medio milenio ya?

Juristas habrá que emitan doctas opiniones pero, a mi buen saber y entender, el que un padre o cualquier otro ancestro diga renunciar a algo irrenunciable cómo es la nacionalidad española, a la que no puede renunciar, no hace que sus descendientes no sean españoles y más si expresan su voluntad actual de serlo.

Y esto es algo que se debería reclamar y de ser necesario llevar a los foros y tribunales españoles e internacionales por quien tuviera la capacidad y los conocimientos para ello cómo reclamación popular y ser la base legal para volver a unirnos todos.

En resumen, esa poderosa y gran España formada por muchas Españas era un problema si no un peligro a nivel social, político, económico y militar para los gobiernos y monarquías de otros países de la misma forma en qué siglos más tarde fue un problema para los intereses particulares de muchos que dieron en llamarse "libertadores" y aún a día de hoy lo es, por lo que se fomenta nuestra desunión.

Y ese peligro no sólo residía en el poder español o en la forma en que iba integrando y sumando pueblos y territorios a la nación española, mejorando sus vidas y sociedad y enriqueciendolos, si no también en las normas y leyes tan socialmente avanzadas para su época y aún para la nuestra y los derechos y garantías que instauraban, tan subversivos para el resto de reinos y gobiernos y para los ricos y poderosos en América, en España y en el resto del mundo y que en muchos casos aún a día de hoy lo son.

Cobrar consciencia de ello es simple:

Si eres mujer y tienes alguna duda imagina plantear hoy seguir cobrando tu sueldo, paga o salario integro durante una reducción de jornada que empiece cuando alcances el cuarto mes de gestación de tu primer hijo y finalice cuando el menor de los hijos que quieras tener cumpla los tres años para poder cuidarlos y atenderlos bien.

Si eres hombre y haces un trabajo pesado imagina lo que dirá tu jefe si le pides tres meses de vacaciones al año, pagadas por supuesto.

Y seas lo que seas y trabajes en lo que trabajes imagina, si no la disfrutas aún, pedir jornadas de ocho horas y semanas laborales de cinco días

Y luego imagina cual podría ser el nivel y la extensión de esos avances sociales y laborales a día de hoy si se hubiera mantenido la integridad de España durante ese medio milenio transcurrido desde que se implantaron.

Ser español, ser un auténtico español, significa ser alguien fuerte, confiable, valiente, bravo, educado y culto, algo a lo que cualquiera puede y debe aspirar sin ningún tipo de reparo.

Una España grande, fuerte, integrada por la diversidad de Españas que son, es la mejor garantía de futuro si no la única que podemos tener.

 

Colofón

Quiero acabar con unas palabras en valenciano, la lengua de mi España, una de las primeras Españas, y una declaración que espero que devenga en arenga.

Las palabras son una cita del Himno de Valencia que en la versión en español por conveniencia de la rima se pierden y que por ello quizás desconozcan:

“Per a ofrenar
noves glories a Espanya
tots a una veu
germans vingau”

Literalmente, “para ofrendar nuevas glorias a España todos a una vez/voz hermanos venir”

Y declaro:

Tengo a gala ser Valenciano, del Reino de Valencia, y Español, del Reino de España, y por voluntad propia elijo enfrentar a cualquiera y estar junto a todo Hermano Español que me requiera para auxiliarle y para defender su España, mi España y todas y cada una de las Españas que forman la España de todos los Españoles.

¿Para cuando vamos a declarar todos lo mismo?

¿Para cuando vamos a volver a unirnos y volver a marcar el paso y el camino al resto del mundo?

Ya va siendo hora de que esas preguntas salgan del olvido.